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Estados Unidos cumplió ayer 20 de julio un año de relaciones diplomáticas con Cuba, convencido de que se están haciendo avances constantes incluso en los temas más espinosos, y con la esperanza de consolidar el acercamiento en los próximos meses para que no haya marcha atrás.

Un año después de que la embajada cubana en Washington abriera sus puertas y brindara por haber podido izar su bandera después de 54 años de enemistad, ambos Gobiernos marcaron con sobriedad el aniversario, destacando los logros conseguidos desde entonces pero reconociendo todo lo que queda por recorrer.

El aniversario coincide con la convención republicana en Estados Unidos, un recordatorio de que el presidente Barack Obama deberá ceder el poder en enero y de que el próximo mandatario podría no compartir su entusiasmo por el acercamiento a Cuba.

Consciente de ello, el Gobierno de Obama trata de avanzar lo máximo posible en el proceso de normalización con la esperanza de que los cambios que ha implementado sean permanentes y al próximo presidente no le interese revertirlos.