El envejecimiento poblacional en Cuba y la baja natalidad actual es uno de los problemas fundamentales de la sociedad cubana. Los bajos salarios que perciben los jubilados mellan su calidad de vida grandemente. Y las mujeres jóvenes no se lanzan a tener hijos, puesto que la gran mayoría de los jóvenes no tienen como responder económicamente a una nueva vida, cuando ya para ellos de hecho subsistir es una ardua tarea.

Según datos oficiales el promedio de vida en Cuba es de 79 años de edad. El régimen dice que el envejecimiento poblacional es el resultado de las políticas que ellos han implementado para el bien de los ciudadanos cubanos.

Un equipo de Dos Mundos para Martí Noticias nos muestra la cotidianidad de los pensionados en la isla y qué opinan acerca de su retiro.

“Esa pensión no le alcanza a nadie para poder vivir, y menos a una persona enferma. Eso no es un secreto para nadie”, dijo una jubilada.


“A mí no me da, porque mire la luz…eso es un dolor de cabeza, entre el refrigerador que tengo más el agua, la cuenta no me da”, comenta un anciano.

Otro entrevistado argumenta, “en primera que tengo que comprar muchas medicinas, en segunda la luz, a veces viene ciento y pico de pesos”.

“No me alcanza para nada, mire solamente de medicinas mías mensual, son 30 o 35 pesos, y los de ella-refiriéndose a su esposa- son setenta y seis pesos”, declaró otro jubilado.

Las pensiones no varían frente al incremento del costo de vida. El periodista preguntó a los pensionados si recibían una ayuda extra de parte del estado.

“No tenemos una ayuda de nada, ningún centro de trabajo para el que uno trabajó ni te dan una vuelta, ni te dan nada”, se queja una mujer retirada.

“Hay mucha gente que ha trabajado muchos años y gana muy poquito, no le compensa, están enfermos, igual que yo pasando mil ansias”, comenta un veterano.

¿Quién les ayuda entonces? Cuestiona el comunicador.

“La hija mía me ayuda, tengo tres hembras, y dos varones. Cada vez que pueden me dan algo, y voy tirando ahí”, comenta un retirado.

Dos Mundos pregunta que si no fuese por las ayudas de la familia cómo harían para subsistir.

“No sé cómo escaparía”, dice una mujer.

A falta de un retiro digno algunos se van a pescar para buscarse la vida, o buscan algún que otro trabajo, venden productos de manera ambulante para poder cubrir sus necesidades básicas.

Los retirados tienen que compartir las medicinas, porque a muchos de ellos que son pareja no les alcanza para comprar la otra parte de medicamentos que les asigna el gobierno.

Cómo logran resistir es una gran incógnita, no sólo para los pensionados, sino para la población cubana en general que ha subsistido a las penurias en la isla durante años, a la crisis del período especial, a las que se han sobrevenido luego, de manera silente, pero que sí hacen bastante ruido dentro, en los hogares, donde se hacen ingentes sacrificios para llevar un plato digno a la mesa, o para vestir a los hijos.