Foto: Víctor López

Un «experimento» que incluye nuevas normas e incentivos económicos y fiscales para reordenar el transporte privado en La Habana entró en vigor este lunes, reporta El Nuevo Herald.


Para acogerse a la novedad han sido convocados un total de 6.119 titulares particulares de operación de transporte.

El mismo establece una nueva clasificación del servicio de taxi en las modalidades de ruta, libre y de alto confort o clásico, explicaron las entidades a cargo de su implementación.

Un 90% de los trabajadores del sector privado en La Habana, se dedican al transporte y al servicio de pasajeros, reconocido como «complementario, alternativo y necesario».

Cientos de personas deben desplazarse diariamente en la capital cubana, donde el transporte público es insuficiente ante la alta demanda, y la población debe recurrir a los taxistas privados, en un país donde los vehículos tienen precios exhorbitantes, y donde para muchos tener un auto es un lujo.


Mayoritariamente los transportistas privados son propietarios de autos clásicos estadounidenses fabricados hace más de sesenta años, conocidos popularmente como «almendrones», muchos de ellos han sido citados esta semana para presentarse en las oficinas municipales dedicadas a realizar estos trámites.

Según el diario miamense para obtener una licencia operativa es obligatorio contar con un contrato para adquirir el combustible, y ser titular de una cuenta bancaria.

Entre los incentivos que ofrece el Gobierno al particular, por ejemplo está la compra de combustible a precios más asequibles, entre 2 y 66 centavos de dólar el litro de acuerdo al tipo de gasolina, una medida que busca frenar la compra de combustible estatal robado en el mercado negro.

Las autoridades cubanas ponen como otra ventaja para los transportistas particulares que se acojan a la nueva modalidad, la opción de adquirir piezas, accesorios y herramientas para sus vehículos en un mercado mayorista a precios un 20% más bajo, sin embargo este tipo de establecimientos donde se venda la mercancía antes mencionada aún no están establecidos. En un reportaje reciente los chóferes privados se mostraban incómodos con las nuevas normas del Gobierno, que en detrimento de los cuentapropistas busca en realidad controlar sus ingresos.

Por su parte, los transportistas privados deberán cumplir con consumos mínimos y máximos de combustible de acuerdo al tipo de vehículo, su capacidad y clase, además de también estar de acuerdo con la empresa estatal de transporte en lo concerniente a la ruta.

La iniciativa estatal establece 26 terminales, y 23 rutas asociadas, el «experimento» se llevará a cabo durante cuatro meses en La Habana, y a ella se pueden incorporar transportistas de autos, todoterreno, y microbús con capacidad para hasta 14 pasajeros.

Luego extenderán la norma a provincias occidentales como Artemisa y Mayabeque, esperando que al término de un año, la iniciativa se traslade a toda la Isla, incorporándose vehículos de mayor capacidad y porte.

Supuestamente las medidas adoptadas buscan un equilibrio entre «los intereses de la población, asociados a precios más asequibles y seguridad», y los de los chóferes privados «para que no vean menguados sus ingresos y accedan a facilidades con los insumos», detalló Marta Oramas, la viceministra del Transporte, que añadió que «el Estado debe garantizar un servicio estable, ordenado y de calidad».

Además de esta iniciativa, otro grupo de medidas entrarán en vigor en diciembre próximo, las mismas han sido impuestas por el régimen de La Habana con el fin de «reordenar» su incipiente sector privado.

(Con información de El Nuevo Herald)