Imagen tomada de Diario de Cuba: puerto asado en un barrio de Santa Fe, La Habana

«Dos hombres brincaron la cerca de atrás, levantaron el puerco en la púa y volaron en la oscuridad. ¡Son ninjas!», comentó a Diario de Cuba, Elvira, una vecina del barrio Cangrejal, cerca de Santa Fe, al noreste de La Habana.

La mujer que vio a los delincuentes enmascarados robando en el patio, dice haber quedado petrificada.


«No pude mover ni un pelo. Uno de ellos me miró. Era de noche. Estaba en tragos. Fue realmente impresionante», añadió, describiendo la situación.

El puerco había sido montado en la púa desde la tarde, pero como el carbón no encendió y se demoraba, Elvira dice haber preparado el mojo de la yuca y la ensalada, la dueña de la casa Eulalia estaba haciendo el congrí, y Ernesto su esposo estaba encargado de asar el cerdo.

La familia había criado el puerco de 180 libras en el corral del patio, las dos mujeres trabajan en el estanquillo de periódicos de la zona.

Elvira dijo que su amiga Eulalia la había invitado a comer en la noche del 24 de diciembre.


La dueña de la casa, ubicada al final de la calle Ranero, explicó: «el patio da a una cañada, por ahí no hay más casas. En la oscuridad de la noche fue difícil seguirlos. Ahora, con más calma, pienso que nos estuvieron vigilando todo el tiempo y esperaron a que el puerco estuviera asado».

Su marido es estibador de la fábrica de pienso, él cuenta que se fue a bañar cuando el puerco estaba en su punto, y de pronto sintió la gritería de las mujeres, aunque salió medio desnudo, para intentar hacer algo, nada pudo.

Según cuenta Ernesto, conocido como Cancio en su barrio, hallaron la púa al otro día en medio del campo.

«Se salvaron porque ya no tenía a mi perro, que murió extrañamente un día antes. Ahora me intriga si tal vez lo envenenaron», reveló.

Cancio relató que le había cogido cariño al puerco, a sus hijas les dolió cuando lo mataron, más aún cuando se lo robaron.

«Con el trabajo que pasé para montarlo en 180 libras…», rememora.

Una vecina de la familia, Katia, quien es peluquera particular dijo: «a partir de ahora voy a mantener la puerta de la cocina cerrada todo el tiempo. La gente está desesperada, puede hacer cualquier cosa con tal de comer».

El cartero del pueblo, Luis explicó que ya la localidad tiene mala fama, por el escándalo del robo del puerco.

«¡Porque eso es hambre… pura miseria! Yo no sé a dónde vamos a llegar!», agregó.

(Con información de Diario de Cuba)