Cuentapropistas en Cuba

Trabajadores del sector privado en Cuba cierran el año con quejas, acerca del hostigamiento de los inspectores del gobierno, los altos precios de los insumos, y obstáculos de todo tipo que han tenido que enfrentar en 2018.


Un equipo de CubaNet salió a las calles de Sancti Spíritus, Cienfuegos y Bayamo para conversar con los cuentapropistas.

Andrés Oliva Espino dijo que este año en el «negocio le fue regular». «A veces para yo pagar la patente paso trabajo», confesó el emprendedor cubano de la tercera edad.

«Y yo no sé por qué esas limitaciones que hay por ejemplo con la grasa, el aceite es algo que está por la libre. ¿Por qué el cuentapropista tiene que justificarlo?, cuestionó Oliva Espino.

Por su parte Elva Acosta expresó «si lo comparamos con otros años, peor», refiriéndose a que 2018 no ha sido un buen año para su negocio.


«En estos momentos no tenemos pan, ni nada que contenga harina de trigo, por tanto estamos semiparados», reveló Rodolfo López Prado.

Camilo García Gómez, lamenta la presión del Gobierno cubano sobre los trabajadores por cuenta propia, a través de la figura del inspector.

Este año los 588.000 trabajadores del sector privado en Cuba se han enfrentado a nuevas regulaciones, de 123 actividades autorizadas por el régimen, en seis de ellas se debe habilitar una cuenta bancaria donde el titular deberá depositar el 65% de sus ingresos, precisa CubaNet.

«En Fin de Año es el problema, porque ellos te valoran una cifra sin saber. Si tú trabajas bien, y trabajas mucho deja que ganes todo el dinero que puedas ganar», opinó Elva.

Sin embargo, en mas de una ocasión, los dirigentes comunistas han declarado que no permitirán que en la Isla, ningún antillano se enriquezca, por lo que a los trabajadores por cuenta propia en el país, les impiden su propia razón de ser, el progreso.

«En Cuba se persigue al que trabaja. Y siempre y cuando se persiga a los que trabajamos el desarrollo no va a ser próspero ni sostenible», afirmó Reinaldo Carmona.

Entre casi todos los cubanos interrogados a cerca de sus metas para el próximo año, hubo un consenso, las perspectivas son nulas. Algunos pidieron con esperanza que se les deje trabajar.