Con la creación de las nuevas zonas WiFi, han surgido negocios colaterales donde la empresa estatal de telecomunicaciones ETECSA dejó espacios en blanco. Si no hay puntos de venta de tarjetas Nauta, aparecen los revendedores. Si el precio de la conexión es muy caro, están los que ofrecen Connectify.

Sin embargo, la modalidad que está cobrando auge en estos días ya no es un negocio, sino un delito: el robo de cuentas Nauta.

La zona WiFi del centro cultural La Guayabera en Alamar se está volviendo tristemente famosa por el hecho de que conectarse equivale con frecuencia a perder la cuenta.

Por cada 10 usuarios entrevistados, nueve aseguran haber sufrido este tipo de robo, o tener un amigo o familiar que ha sido víctima de él.


«El mes pasado perdí 10 CUC tratando de conectarme», asegura un usuario. «Fueron cinco tarjetas de dos CUC perdidas. Me conectaba para revisar el correo y cuando volvía a conectarme ya no me quedaba dinero en la cuenta, cuando debía tener más de la mitad de la tarjeta sin usar».

«Te aparece un cartelito que dice que tu tiempo de conexión se acabó cuando tú sabes que acabas de recargar la cuenta. Te roban sin piedad, hasta que no se te acaba el dinero no sueltan tu cuenta, tengas el saldo que tengas», afirma otro usuario.

Muchas personas se mantienen escépticas al robo de cuentas, pero Carlos, informático y administrador de redes, concuerda con las declaraciones de las víctimas.

«Los equipos que hacen falta para eso sí los hay aquí», explica. «La mayoría de la gente que los tiene los utiliza para fijarlos a la señal de ETECSA y tener conexión desde sus casas, pero si quieren robar también los pueden usar».

Según Carlos, los más comunes son los Nano Station, Bullet y Mikrotik.

«En mi edificio hay por lo menos cinco Nanos. En los otros edificios cercanos hay también Nanos y otros equipos que no sé cómo se llaman», dijo una vecina de un punto WiFi de Alamar que prefirió no dar su nombre.

Para utilizar esta tecnología en el robo de cuentas Nauta —explica Carlos— hay que clonar la página de ETECSA, para que el usuario se conecte en el clon creyendo que es la oficial. El equipo (Nano, Bullet, Mikrotik) se fija a la señal de ETECSA, se conecta a un switch donde a la vez se conecta otro equipo que es donde se crea el clon. Cada vez que un usuario se conecta en el clon, aunque se desconecte bien ya los ladrones tienen acceso a su cuenta.

«Lo que no se puede clonar es la dirección IP», dice Carlos. «Si los usuarios conocen la dirección IP de la página de ETECSA, no se conectan en la falsa y ya».

Aunque todo el fenómeno parece responsabilidad exclusiva de hackers inescrupulosos y usuarios poco enterados, es posible que se haya creado a partir de una deficiencia en el servicio de ETECSA.

La empresa estatal, que tiene el monopolio de las telecomunicaciones en la Isla, reconoce que el robo de cuentas existe y empeora con el tiempo. Una funcionaria de ETECSA asegura que han recibido muchas quejas de usuarios, algunos de los cuales han perdido hasta 50 CUC recargados desde el exterior.

«Nosotros mandamos las quejas al Departamento Antifraude de la empresa y ellos estudian los casos. Hasta ahora se han podido comprobar dos robos y se ha devuelto el dinero a los usuarios», asegura la funcionaria. «Es lo que podemos hacer, porque la Empresa no tiene potestad para irrumpir en las casas de las personas y desmontar los aparatos que usan».

La Policía de Alamar, por su parte, asegura no haber recibido ninguna denuncia de robo de cuentas Nauta.

«Si la recibiéramos, investigaríamos seguro», dijo el oficial de guardia de la PNR local.

Al parecer, ningún usuario ha considerado hasta ahora que el robo digital es también delito y se puede denunciar. Tampoco ETECSA ha pedido ayuda a las autoridades policiales, a pesar de que se supone que le perjudica económicamente y en su imagen ante el cliente.

(Con información de Diario de Cuba)