El magnate de origen cubano Mike Fernández donó un millón de dólares a un fondo de donaciones recién establecido, para pagarle abogados a inmigrantes indocumentados ante la política de deportación de extranjeros promovida por el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump.


«Se ha comprobado que los que van a la corte con representación legal tienen muchas opciones de recibir protección, mientras que los que no llevan abogado posiblemente serán deportados», explica Fernández al diario El País.

Impac Fund fue anunciada por el propio empresario a principios de este mes. Su capital servirá para financiar los servicios de abogacía a los extranjeros sin papeles detenidos, a través de las ONG Chatolic Legal Services y American For Inmigration Justice.

El multimillonario, nacido en Manzanillo en 1952, salió de la Isla después de 1959. Pasó por México antes de llegar a Nueva York, donde estudió y trabajó al mismo tiempo.

«Por eso no puedo quedarme callado. Los inmigrantes de ahora no son diferentes a mí», dice en su despacho en Coral Gables de su firma MBF Healthcare Partners.


Según el periódico español, ha depositado un millón de dólares en el mencionado fondo y espera que se recauden entre cinco y diez millones. Para ello, cuenta con el apoyo de figuras como el actor de origen cubano Andy García, el exgobernador de Florida Jeb Bush o Magic Johnson.

«No es un problema exclusivo de Derechos Humanos, también es un problema para la economía. ¿Cómo se puede ser tan ignorante como para querer expulsar a 11 millones de inmigrantes? Nadie querrá hacer sus trabajos. Y además de a los que limpian cuartos o jardines, estaremos echando, por ejemplo, a nuestros futuros doctores, que son sus hijos», considera.

Sobre Donald Trump y un almuerzo que sostuvo con el hoy presidente, dice que le incomodó el maltrato que dio a un camarero hispano.

«Se lo comenté y me respondió: ‘Trabaja para mí’. Y yo dije: ‘Pues que tenga una buena comida’. Me levanté de la mesa y me fui. Es el hijo de un rico. Si se hubiera tenido que sacrificar como hace un inmigrante para tener éxito en su país no actuaría como actúa», señala.

A Fernández Trump no le parece un gran empresario: «Con el dinero que le dio su padre hasta un necio hace fortuna en el negocio de los bienes raíces en Nueva York. Pero todo lo que ha tocado fuera de ese sector le ha explotado al pobre hombre. Es extremadamente débil. Si fuera tan fuerte no hubiera quebrado tantos negocios. Yo no lo contrataría ni para pintarme la casa».

El empresario, uno de los cubanoamericanos más influyentes que respaldaron el enfoque de acercamiento a La Habana del expresidente Barack Obama e incluso lo acompañó en su visita oficial a la Isla en 2016, cree que las relaciones empeorarán con Trump.

«Pienso que en el próximo mes le va a dar marcha atrás a muchos avances que se hicieron con Obama», prevé.