Jorge Emilio Pérez de Morales es el nombre del supuesto empresario cubano quien es encausado por presuntamente lavar $238 millones en pagos ilícitos del Medicare a través del sur de la Florida.

A través de su abogado defensor de Miami, Pérez solicitó en ausencia a un juez magistrado que desestimara el caso, alegando que él estaba administrando una compañía legítima de remesas fuera de Estados Unidos, por lo cual él no podía haber cometido un delito. Quien se considera como fugitivo luego de que huyera a España.

El juez Patrick Hunt denegó la solicitud diciendo que el cargo federal de conspiración de lavado de dinero presentado hace cinco años se extiende más allá de las fronteras de este país porque el supuesto delito sucedió aquí.

“Si él desea impugnar los cargos en este caso, [Pérez] tendrá que someterse primero a la jurisdicción de este tribunal”, escribió Hunt en un fallo de nueve páginas. “En caso de que él desee ir a juicio, las puertas del juzgado federal están, como siempre, abiertas”.

El abogado, Stephen Golembe, solamente tiene hasta este viernes para apelar el fallo del juez. Opinando que su cliente no es un fugitivo, sin embargo el juez considera lo contrario.


Desde que fuera encausado en el 2012, Pérez ha estado viviendo en España con su esposa e hijos. Las autoridades españolas no han extraditado a Pérez — quien anteriormente fuera propietario de una casa en La Habana a la orilla del mar – a pesar de las solicitudes hechas por las autoridades federales de Estados Unidos.

Acusado de usar su compañía de remesas con licencia de Cuba, Caribbean Transfers, para suministrar enormes cantidades de dinero a delincuentes de fraude de Medicare en Estados Unidos a cambio de transferir sus ganancias malhabidas de Medicare a través de sus compañías fachada en Canadá pasando por Trinidad a Cuba.

El papel de Pérez fue descubierto una vez que el dueño de una tienda de cambio de cheques de Naples, Oscar L. Sánchez, lo señaló como el hombre que financiaba su negocio en la Florida y otras agencias de remesas.