El embajador estadounidense Elliott Abrams, encargado del tema de Venezuela, fue entrevistado por el diario español ABC Internacional, una de las preguntas de la prensa fue si considera que un cambio político en Venezuela, estaría ligado a un cambio en Cuba, a lo que el diplomático contestó:


«Está claro el avance de la democracia en América Latina. Se ha consolidado en Brasil, Argentina, Perú, Colombia y otros. Por eso hay que presionar ahora a los pocos países no democráticos que quedan, Cuba y Venezuela entre ellos. En el caso de Venezuela, creo que además está claro que, dada su crisis económica, no es un país que pueda seguir ofreciendo subsidios a Cuba, porque le está entregando a la isla entre 50.000 y 80.000 barriles de crudo diarios. Eso, según estimamos, asciende a 75 millones de dólares al mes, que no es poco dinero».

Abrams dijo además que en el caso de la nación petrolera «es imposible descartar la opción militar». Aunque admitió que no es la primera opción de Washington, ya que prefieren seguir presionando en el terreno diplomático, económico y político.

«Dicho eso, es imposible para ningún presidente descartar completamente esa otra opción. ¡Nadie le podría haber dicho a George H. W. Bush en las elecciones de 1988 que acabaría invadiendo Panamá! Así que ya veremos qué nos trae el futuro, de momento baste con decir que tenemos la capacidad de usar la presión militar», sostuvo el alto funcionario.

El viernes pasado EEUU sancionó a cuatro altos mandos de la inteligencia militar venezolana por la muerte del capitán Rafael Acosta.


Según Elliott, el efecto de estas sanciones es que dichos funcionarios no pueden viajar ni realizar transacciones financieras en territorio estadounidense.

«Si la persona sancionada está acostumbrada a venir a Miami, si tiene un apartamento o ahorros aquí, algo más frecuente de lo que parece, eso se le acaba. Puedo decir que se nos han acercado varias personas del régimen muy preocupadas por las sanciones y por levantarlas, sobre todo cuando afectan a su familia, porque este tipo de sanciones pueden hacerse extensivas a la familia del afectado, y hay quien tiene a sus hijos en universidades norteamericanas. Así que estamos convencidos de que estas sanciones tienen un impacto real y concreto», aseguró.

Sobre el número de cubanos infiltrados en Venezuela, Abrams confesó que se cree que hay «25.000 isleños» apoyando a Nicolás Maduro dentro del país en crisis.

La cifra de acuerdo al embajador, «incluye doctores, docentes y todos los demás».

«He de decir que los maestros también pueden ser espías y delatores. Además de eso hay unos 3.000 cubanos que trabajan en labores de inteligencia pura y dura, gente que sobre todo se encuentra en Caracas, en labores de espionaje a militares y civiles y enseñando incluso a torturar», añadió.

«Podemos decir que hasta están previniendo golpes de Estado. Para comprender su influencia basta con recordar que los guardaespaldas de Maduro son cubanos. Según yo lo veo, los cubanos son el sistema nervioso central del régimen», puntualizó.