La reforma constitucional en Cuba la lidera una comisión encabezada por Raúl Castro; según expertos el régimen de La Habana está preparando una nueva Carta Magna que propone una división de poderes, iniciativa orientada a garantizar el estatus quo en una era post-Castro, recoge El Nuevo Herald.


El proyecto aún no es público, pero incluye la creación de la figura de un primer ministro, el cual estaría al frente del Consejo de Ministros y la administración del gobierno, además de un vicepresidente y un presidente de Cuba.

Andy Gómez, académico retirado de la Universidad de Miami, expresó: “Los cambios dan a entender que están dividiendo el control político para mejorar el sistema socialista”.

Según el diario miamense surge una interrogante: ¿Cuánto poder tendrá Miguel Díaz-Canel? Que de hecho ya no tiene, sino para repetir los viejos patrones y las vetustas consignas.

Un reporte del órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), Diario Granma sugiere que en el nuevo texto constitucional el presidente, el vicepresidente y el secretario de la Asamblea Nacional “lo son a la vez del Consejo de Estado, con lo que se pretende lograr una mayor continuidad y vinculación entre ambas instituciones”.


Y de acuerdo a algunas conclusiones, esto significaría que el presidente del país comunista no estaría directamente al frente ni del Consejo de Estado ni del Consejo de Ministros.

El Herald sostiene que con el nuevo modelo se pretende compartir el poder entre más actores, con el fin de evitar una lucha interna entre la cúpula del gobierno, cuando muera Raúl Castro de 87 años.

Ted Henken, profesor de Baruch College comentó: “Creo que esto tiene que ver con el reconocimiento y los ajustes necesarios [en relación] al fin de la era del caudillismo de los Castro y la necesidad de introducir una estructura administrativa más compartida y equilibrada, con al menos la ilusión de la separación de poderes”.

“Pero más que una separación de poderes, que podría describirse mejor como una separación de responsabilidades”, añadió.

Richard Feinberg, investigador del Brookings Institution en Washington explicó que las reformas intentan crear “un sistema menos personalizado, más institucionalizado y con una apariencia de mayor legitimidad ante los ojos de los cubanos”.

¿La Isla volvería a tener gobernadores provinciales con la creación de un primer ministro? Las especulaciones quizá se muevan en el plano de lo ideal.

Feinberg detalla que aunque las reformas tratan de crear la impresión de que se crearán instituciones “más normales” y habrá una división entre Partido y gobierno, el periódico oficialista reconoce que todas las reformas tuvieron que ser aprobadas por el Buró Político, del PCC. ¿Qué de bueno puede salir de ahí?

Por otra parte, como aclara el Granma: “el texto reafirma el carácter socialista de nuestro sistema político, económico y social, así como el papel rector del Partido Comunista de Cuba como fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado”.

Aunque los cubanos habían reclamado voto directo para elegir al presidente, el proyecto descarta la posibilidad de plano. El gobernante del país será elegido por los diputados de la Asamblea Nacional, manteniendo el mismo orden.

William LeoGrande, profesor de American University alegó: “Todavía no sabemos cómo se elegirá al primer ministro”.

“Si el presidente designa al primer ministro, entonces el presidente seguirá siendo el funcionario gubernamental más poderoso. Así es como funciona la relación entre el presidente y el primer ministro en Francia, China y Rusia”, agregó.

(Con información de El Nuevo Herald)