Un joven recién graduado de derecho en la Isla opina que negar la existencia de desapariciones “forma parte de la mitología revolucionaria cubana”, hace más de un año, vecinos de Mantilla, barrio de La Habana, vieron por última vez a la joven Beysi Moraima Pedroso Ramírez; también por mayo de 2017 desapareció un padre de familia, pescador y vecino de Jaimanitas, Luisón, hasta la fecha de ninguno de los dos se sabe nada.


Para la familia el consuelo es que aparezcan de alguna manera, algún día; Diario de Cuba indica que lo mismo sucede en el caso de los desaparecidos por crímenes comunes y por causas políticas.

“Durante décadas el Partido Comunista (PCC) ha negado que la Revolución tenga historial alguno” en lo referente a desaparecidos, como también el régimen comunista ha negado las “torturas o ejecuciones extrajudiciales”, comentó el fundador de Ágora de Cuba (espacio virtual para la participación ciudadana), Alberto Álvarez.

Ágora de Cuba tiene como miembros a casi 2.000 cubanos, y su fundador lleva un registro detallado con más de 200 casos de personas desaparecidas, de acuerdo a datos y fotografías que han aportado las familias.

“Cuando Chaviano se marchó al exilio, dejó en herencia todo aquel trabajo. Como yo estaba interesado en el tema, me hicieron llegar ese registro”, relató Bravo.


“Intenté llevar ese trabajo a otro nivel: crear una asociación de familiares de cubanos desaparecidos. Sin embargo, en el momento que concebí la idea no tuve en cuenta el miedo enraizado en el corazón de este pueblo. Un fallo grave de mi parte no tener en cuenta que ese miedo podía ser tan determinante. Muchos familiares de los desaparecidos se negaban a abordar el asunto fuera de su dolor personal, de su ámbito doméstico”, añadió.

Con el pretexto de que las leyes cubanas no reconocen una organización con ese tipo de perfil, el Ministerio de Justicia (MINJUS) le negó la legalización de la asociación.

El joven abogado interrogado también alegó: “ese miedo de los familiares no está condicionado por el hecho de que los desaparecidos tuviesen relación con asuntos políticos, sino porque en nuestro país cualquier tema que afecte la imagen del Gobierno es politizado por las propias autoridades. Esos familiares temen por su propia suerte”.

Carlos M. Ibáñez, quien participó en la insurrección campesina del Escambray contra el Gobierno de Fidel Castro, terminó desaparecido, su hija Yolanda Ibáñez denunció el caso, y este se incluyó en el informe del Comité Cubano Pro Derechos Humanos a la sesión 56 de la entonces Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

Esta denuncia completaba el testimonio de varias familias con integrantes desaparecidos, las mismas efectuaron gestiones en Trinidad, y fueron acusados de peligrosidad antisocial; muchos terminaron presos.

Dora Emilia Rodríguez, ex funcionaria de una entidad adscrita al Ministerio de Comercio, que aseguró conocer tres casos de familias con parientes desaparecidos, dijo que “para el Gobierno, hablar de personas desaparecidas sería embarazoso, desagradable y el empeño político es arrojar un manto de silencio sobre ese asunto”.

“¿Sabremos algún día la verdad o le echarán la culpa, llegado el caso, a la ineptitud de las investigaciones policiales?”, cuestionó la ex funcionaria.

(Con información de Diario de Cuba)