“Han sido dos años y cinco meses con mucho dolor”, comenta Yaquelín Vera Morfa con una voz temblorosa se refiere a los más de dos años vividos en Trinidad y Tobago.

Cubanos que han sido considerados refugiados en este país del caribe, están a la espera de reasentamiento en terceros países.

La mujer que emigró a Trinidad con su madre enferma y tres hijos, es parte de una comunidad cubana flotante que sobrevive en ese territorio de las Antillas.

Las estadísticas confirman que más de 1.000 cubanos permanecen en Trinidad y Tobago.


La madre cubana dice: “El racismo es extremo. Te pasan por el lado y te escupen”. Yaquelín no se aleja de su hija menor de 11 años, Laura.

Muchos cubanos como ella en ese territorio, pelean para obtener el estatus de refugiado, el cual confiere la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Los privilegiados que logran conseguir el asilo, pueden ser reubicados en un tercer país.

Los migrantes cubanos entran a Trinidad con un permiso de estancia de 90 días, cuando ese lapso de tiempo expira, los cubanos son declarados y tratados como indocumentados.

Vera Morfa detalla: “Conozco casos de cubanos que han conseguido un trabajito de manera clandestina y cuando terminan no les pagan, y si protestan los amenazan con llamar a la policía. Es un abuso”.

La mujer obtuvo la condición de refugiada, luego de un proceso lento y engorroso, dado que son decenas de miles de migrantes los que llegan a tierras trinitenses, en general de Venezuela y del Medio Oriente.

La cubana comentó: “Se espera que antes de que termine el año, ACNUR reubique en Canadá a un grupo grande de sirios y a solo tres familias cubanas. Es lo que ha trascendido extraoficialmente”.

Este país como Barbados no exige visas a los cubanos, lo que los convierte en los únicos territorios del Caribe que ofrecen un beneficio tal a los isleños.

En agosto, Cuba y Trinidad y Tobago comenzaron a negociar un Memorando de Entendimiento en Materia Migratoria, que busca ofrecer un marco legal y crear una estrategia efectiva para regular el flujo migratorio entre ambas naciones.

Asimismo quiere impedir el tráfico ilegal de migrantes y la trata de personas, en respeto a los derechos humanos de estas personas que emigran.

Yaquelín Vera explica con temor: “Reciben y reciben y no tienen cómo mantener la estancia de estas personas. No te permiten trabajar y la persecución es brutal. Si te capturan, te envían para la prisión de Aripo y no se sabe el tiempo que puedes estar ahí”.

Para el Gobierno de Cuba, estos nacionales se fueron y no tienen derecho a volver a residir en su tierra natal, pues llevan más de dos años sin entrar a la Mayor de las Antillas.

Hay decenas de cubanos, incluyendo a menores de edad, que desde octubre están plantados ante las oficinas de ACNUR; muchos dicen haber pertenecido a movimientos opositores cubanos.

Pero no existe una ley que acepte refugiados en el país, confiesa Rochelle Makhid, responsable de la asociación Living Water Community, auspiciada por Naciones Unidas; y esto limita la actuación de la entidad de la ONU.

(Con información de Martí Noticias)