General Nikolái Leónov, subdirector de los servicios especiales de la URSS (KGB), afirmaba: “No hay alternativa ni tampoco una necesidad histórica de cambiar de sistema. No creo que ocurra nada de lo que esperan los enemigos del castrismo. Las esperanzas de los elementos recalcitrantes de Miami no tienen ningún fundamento”.


«Fidel no cerró ni una sola escuela. Superaron los años difíciles (tras la caída del bloque comunista) antes que nosotros. ¿Qué puede ofrecer cualquier otra fuerza política para sustituir la obra realizada por la Revolución? Es algo tan grande que es imposible destruirlo», asevera Leónov.

«Fidel era un gigante que se adelantó a su tiempo. Su apuesta por la educación, el turismo y la salud pública son conquistas sociales irrenunciables. Su legado es indestructible. Hasta los ciudadanos de países desarrollados van a Cuba para encontrar una cura a sus enfermedades», señala el historiador.

«El Partido debe ser el único guía del pueblo y debe reflejar en todo momento las esperanzas fundamentales de la nación. Por eso, la situación en la Isla es estable. Fidel Castro sí logró crear un núcleo fuerte, no como sus predecesores: Bolívar o Sandino», refirió el exsubdirector de la KGB.


«Superaba a los otros estadistas de su tiempo. Mucho más visionario. Si prever es dirigir, es uno de los mejores directores de la historia», afirma con convicción el general.