El sincretismo cultural y las religión afrocubana cada vez gana más adeptos en la Isla, si bien las prácticas religiosas tanto católicas, como protestantes o afrocubanas sirvieron de refugio para los cubanos en los años de peor situación económica en Cuba, el llamado “período especial”, la fe sigue siendo el motivo impulsor para muchos cubanos que se levantan a diario con más dudas que certezas, y con más problemas que tranquilidad.

La calle Moncada que atraviesa el Casco Histórico de la ciudad de Santiago de Cuba, se le nombró así en honor al Mayor General José Guillermo Moncada, héroe del Ejército Libertador, la misma es exponente de la religión afrocubana en Santiago.

Pese a que el Gobierno cubano tuvo durante algunas décadas marginadas las manifestaciones religiosas, en el caso de la religión católica, desde sus inicios la revolución llevada a cabo por Fidel Castro tuvo fuertes contradicciones con las instituciones católicas en la Isla, y aun cuando persisten casos de persecución religiosa en la Cuba actual, quienes profesan la fe han logrado en los últimos años un asidero para poder practicar sus religiones de manera un poco más libre, que en los oscuros años 60 y 70 del pasado siglo.

La fe se multiplica en la Isla, y empieza a ser ya desde hace mucho tiempo la alternativa para escapar de algunos, mientras para otros, simplemente es dar continuidad a las tradiciones.


Diariamente gran cantidad de practicantes y no practicantes se dan cita en la calle Moncada antes de interceptar la Avenida José Martí, van en búsqueda de artículos religiosos o animales, que servirán según Martí Noticias, “para alguna de las diferentes prácticas religiosas: santería o palo monte, fundamentalmente”.

Según comenta un vendedor, dice que allí en los quioscos se puede encontrar cazuelas para Eleguá, calderos para los guerreros, clavos de líneas, herraduras, palos para la conformación de la nganga, y en cuanto a plantas, una gran cantidad de tipos distintos como: vencedor, quebracho, rompesaragüey, confitillo, espantamuertos, siguaraya, cocos, velas, cascarillas y hasta santos católicos.

Los cubanos le dan a todos estos artículos y plantas múltiples utilidades, como para restablecer la salud; abrir los caminos, planear un viaje, o lo que sea que se propongan, destaca Eduardo el vendedor.

De acuerdo al periodista Dwight Chapman quien reportó para Martí Noticias, los antillanos tratan de buscar en lo espiritual las soluciones “para los asuntos que los hombres, en la tierra, todavía no pueden resolver”; en Cuba impera más lo cotidiano que lo trascendente, es por eso que los nacionales se empeñan en mejorar su presente, porque el futuro se les presenta tan incierto, que para qué preocuparse.

(Con información de Martí Noticias)