El 22 de noviembre, el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, diario Granma publicó una nota, en la que informa sobre el proceso de confiscación de droga en la Isla comunista, en su mayoría marihuana.


De acuerdo a las autoridades, las sustancias “no tenían como destino la Isla”, no obstante quien indaga en las calles de la capital cubana puede encontrar una amplia oferta.

Oscar, camello (vendedor de drogas) habanero, dice: “Seguimos teniendo lo de siempre. Marihuana sobre todo, como dice el Granma. También hay otras cosas como cocaína, pero esa es muy cara, para gente de nivel, los hijitos de papá y eso”.

En la capital del país, comprar cocaína es bastante sencillo, siempre teniendo los contactos y el dinero; un gramo puede costar 70 CUC, aunque se encuentra muchas veces sólo con un 30 por ciento de pureza, el resto del gramo se completa normalmente con otras sustancias, como la Lidocaína, que es un anestésico local.

Un joven que es consumidor regular, y pide anonimato comenta: “Es un robo, pero es lo que hay. Hace un par de años era un 30% de porquería y 70% de polvo (cocaína), pero la gente se pone avariciosa. Lo ‘fula’ es que cuando te la metes al momento sueltas los coágulos de sangre por la nariz, al menos en mi caso”.


El uso de medicinas como droga sigue siendo una constante sin resolver, medicamentos como nitrazepam, cosedal tienen precios módicos en las farmacias cubanas, y son usados por los consumidores de drogas. La marihuana fumigada con productos químicos, tiene un precio de cinco CUC el gramo.

Los jóvenes son digamos, el grupo más vulnerable ante el consumo, quienes pueden encontrar mayor variedad en cuanto a las sustancias.

Un entrevistado de 48 años explica: “Yo he probado casi de todo, cocaína, marihuana, éxtasis. Pero la verdad es que los chamas de ahora están ‘escapados’. Tienen demasiada información con esto de internet. Imagínate, en mi barrio se ponen a oler pegamento los chamas de 15 años. Yo creía que eso pasaba solo en los barrios miserables del extranjero”.

Un consumidor de 19 años comenta que se prepara una droga llamada “trabuco” con aspirina y ketamina.

“Lo metes dentro de in cigarro Hollywood Light y te das una patada (calada). Lo que te sube para arriba es un trabucazo de verdad, te sientes como si te metieran un tiro en la cabeza. Lo único malo es que en este país uno no puede entusiasmarse, porque la aspirina se pierde”, agrega.

En referencia a la entrada de drogas por el Aeropuerto Internacional José Martí, un joven latinoamericano, estudiante de Medicina en Cuba, afirma que sólo lo hizo “una vez” y le salió bien”.

“No era para vender ni nada, solo para compartir con los amigos, quería que probaran marihuana de verdad”, detalla. “Entré unos cuantos gramos y estaba muerto de miedo, pero lo logré. Lo más cómico fue que los entre en el bolsillo. Lo que hice fue sacarle a los cigarros el relleno y sustituirlo con marihuana. Así entré dos cajas de Malboro tranquilamente”, confirmó.

(Con información de Diario de Cuba)