Los precios de las casas y apartamentos en Cuba se han disparado desde que el gobierno cubano legalizó la venta de residencias privadas hace siete años.

Pero el gobierno ha estado poniendo nuevos límites a la economía del sector privado de la isla, lo que podría indicar el fin del boom inmobiliario de Cuba.

Esa tendencia «pronto traerá consigo una contracción del mercado inmobiliario», le dijo al Miami Herald Emilio Morales, director de Havana Consulting Group, con sede en Miami.

Miles de casas y apartamentos en Cuba se han vendido anualmente desde que las ventas de casas privadas se volvieron legales en 2011. Alrededor del 80 por ciento de las viviendas vendidas se encuentran en La Habana.


Muchos de los compradores de viviendas residen fuera de Cuba porque los precios de las casas han subido más allá del rango asequible para muchos cubanos de clase trabajadora en la isla.

En el área de Miramar en La Habana, por ejemplo, una casa costaría aproximadamente 100.000 pesos convertibles cubanos (CUC).

Pero el salario anual promedio es de solo 370 CUC para cubanos que trabajan como maestros, oficiales de policía, gerentes de tiendas estatales y programadores de computadoras.

Los cubanos que viven en la isla carecen de acceso a financiamiento hipotecario, por lo que generalmente compran casas con efectivo. Otra limitación del mercado inmobiliario de Cuba es la ausencia de inspectores de construcción independientes, aseguradores de propiedades y tasadores.

Pero la mayor amenaza para el mercado inmobiliario de la isla es la posibilidad de que el gobierno cubano vuelva a ilegalizar las ventas de viviendas privadas.

«La tendencia actual hacia la limitación del sector privado, desde restaurantes hasta alquileres de viviendas que estaban demostrando ser tan exitosos, pronto traerá consigo una contracción del mercado inmobiliario», dijo Morales al Miami Herald. «Ese era el verdadero objetivo, porque el sector privado estaba ganando la competencia contra el ineficiente sector estatal en todos los niveles, desde la fabricación de calzado hasta los albergues en hogares privados».

Por ahora, y visto desde el exterior, no hay señales de desaceleración en el mercado inmobiliario. Pero tampoco hay señales de que el mañana sea mejor, a pesar de que es uno de los sectores de la vida cotidiana en Cuba que se han beneficiado más de las reformas.