Pocos días después del polémico video de Michel Mirabal, donde usaba las nalgas de varias mujeres como instrumento de percusión, el artista cubano ha dicho que su objetivo era provocar una discusión sobre el sexismo y el machismo y pidió perdón a quienes «se sintieron agredidos».


El músico dijo que la grabación es parte de un proyecto más amplio que aún está en trabajo; y pidió tiempo antes de arribar a conclusiones.

En una mensaje en cuenta de facebook el artista aseguró querer lanzar un mensaje contra el sexismo a través de su arte.

«Terminado el video arte , ahora en edición .aunque me ataquen con razón por el primer video no importa estoy muy de acuerdo con la mayoría de sus comentarios me encanta que se discutan estos temas y ese era mi objetivo, estoy seguro que llame la atención de muchos sobre estos lamentables fenómenos ,les quiero aclarar que yo no soy un catedrático ni un sexologo, mis armas son el Arte y a través de esté propongo mis maneras de ver las cosas que nos rodean que lamentablemente son muchas ,espero, tener el resultado final en unos días y compartirlo con todos , a los que se sintieron agredidos mis más sinceras disculpas , a los que me dieron su voto de confianza ,gracias por eso .quiero que también entiendan que a pesar de que tube el apoyo de muchos amigos del arte , sociólogos , periodistas y amigos en general toda la responsabilidad es mía y asumo todas las consecuencias de mis actos , muchas gracias».

El video provocó todo tipo de reacciones en las redes. La doctora en Historia del Arte y profesora de la Universidad de la Habana Lázara Menéndez, en un profundo análisis del mismo, subrayó que «el artista se vale de esos medios no para glorificar ni para legitimar sino para hacer pensar y tomar partido más claramente». 


Por su parte otros artistas independientes criticaron que en casos como este no se aplique el controversial Decreto Ley 349.

«Aquí todo está ligado a la política, si un artista como Luis Manuel Otero Alcántara utiliza una bandera americana es anexionismo de un ‘intruso’; o si Bruguera Tania desea hacer el Susurro de Tatlin en la Plaza de la Revolución es oportunismo; y los ejemplos en este sentido siguen en aumento; pero ahora si Michel Mirabal utiliza las nalgas de las mujeres como tumbadoras, la ‘provocación’ sí es una obra de arte, y hay que esperar el final de la misma», escribió la historiadora del arte Yanelys Núñez, aunque aclaró que el 349 «no debe ser aplicado a nadie».

«Las discusiones sobre feminismo, luchas LGBTIQ, las exigencias de pluripartidismo, de libertad de expresión, deben de ir al unísono. El Gobierno utiliza a estos creadores (…) para generar cortinas de humos, construye ficciones para que la opinión internacional crea que se discute en Cuba públicamente sobre sexismo, feminismo, etc. Ya ocurrió con la ley 68 del anteproyecto constitucional relacionado con el matrimonio igualitario», añadió Núñez.