
Estados Unidos habría reforzado en los últimos meses su capacidad de recopilación de inteligencia dentro y alrededor de Cuba, en momentos en que la administración de Donald Trump intensifica la presión sobre el régimen de La Habana.
La información fue revelada por Politico, que cita a dos personas familiarizadas con los planes del Gobierno estadounidense. Las fuentes hablaron bajo condición de anonimato debido al carácter sensible y potencialmente clasificado de las operaciones.
De acuerdo con una de ellas, Washington habría enviado recientemente a Cuba personal y otros recursos relacionados con labores de inteligencia. La fuente evitó revelar cuántas personas estarían involucradas, cuáles serían sus funciones o qué agencias participarían.
Una segunda persona consultada por el medio describió el movimiento como una ampliación de la “presencia” de la CIA en territorio cubano.
El reporte supone un nuevo elemento dentro de la creciente presión estadounidense sobre La Habana, aunque existe una distinción importante: hasta el momento no hay indicios públicos de que el presidente Donald Trump haya autorizado una operación militar contra Cuba.
¿Qué busca Estados Unidos dentro de Cuba?
La comunidad de inteligencia de Estados Unidos está formada por 18 componentes civiles y militares, entre ellos la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) y dependencias de las Fuerzas Armadas.
Politico no pudo determinar qué organismos participan específicamente en las actividades relacionadas con Cuba.
El incremento de los recursos de inteligencia tampoco significa necesariamente que Washington esté preparando una intervención militar.
Una de las fuentes señaló que el movimiento podría constituir un paso táctico capaz de facilitar una operación de esa naturaleza en caso de que fuera necesaria, pero reconoció que no existen detalles definidos públicamente sobre su alcance, objetivos o posible ejecución.
Las posibilidades son mucho más amplias.
El aumento de la inteligencia podría permitir a Washington obtener información más detallada sobre las estructuras internas del régimen cubano, identificar vulnerabilidades y conocer mejor los movimientos de funcionarios y militares.
También podría incluir esfuerzos para reclutar a funcionarios, integrantes de las Fuerzas Armadas o ciudadanos dispuestos a colaborar con Estados Unidos, según las posibilidades planteadas en el reporte.
Trump todavía apostaría por la diplomacia
Una de las fuentes situó el incremento de las actividades de inteligencia dentro de una estrategia más amplia destinada a presionar al régimen cubano para que realice cambios.
Washington estaría dispuesto a utilizar “todas las herramientas convencionales”, incluidos sus recursos de inteligencia.
Sin embargo, la misma fuente aseguró que Trump todavía “prefiere la diplomacia” como mecanismo para alcanzar sus objetivos respecto a Cuba.
La presión pública también se ha endurecido.
En un correo interno obtenido por Politico, un alto funcionario del Departamento de Estado acusó al régimen cubano de estar “exportando el resentimiento anticolonial y tercermundista” hacia instituciones estadounidenses.
El lenguaje refleja el deterioro de las relaciones entre Washington y La Habana y una estrategia cada vez más agresiva de la administración Trump frente al Gobierno cubano.
Cuba sigue siendo una prioridad para Marco Rubio
El conflicto con Irán, que se aproxima a su sexto mes, tampoco habría provocado que Washington relegara el expediente cubano.
Una de las fuentes describió a Cuba como “una enorme prioridad para Rubio”, en referencia al secretario de Estado Marco Rubio, una de las figuras de la administración que ha mantenido durante años una postura especialmente dura frente al régimen de La Habana.
Según esa fuente, Estados Unidos no considera necesario resolver primero el conflicto con Irán antes de avanzar en su estrategia hacia Cuba.
La CIA declinó hacer comentarios sobre las informaciones publicadas. La Casa Blanca, la DIA y la Oficina del Director de Inteligencia Nacional tampoco respondieron a las solicitudes de Politico.
El precedente de Venezuela aumenta la atención sobre Cuba
El incremento de la actividad de inteligencia adquiere especial relevancia después de la operación estadounidense que terminó con la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026.
La inteligencia de Estados Unidos desempeñó un papel fundamental en la localización del entonces gobernante venezolano antes de la operación militar que terminó con su traslado a territorio estadounidense.
Ese precedente explica por qué cualquier incremento significativo de las capacidades de inteligencia alrededor de Cuba genera ahora una atención particular.
Sin embargo, las fuentes citadas en el reporte no afirman que Washington esté preparando en la isla una operación similar a la ejecutada en Venezuela.
Director de la CIA viajó a La Habana
Otro episodio que adquiere relevancia dentro de este escenario ocurrió el pasado 14 de mayo, cuando el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana.
Durante aquella visita, Ratcliffe habría comunicado a funcionarios cubanos que Estados Unidos estaba dispuesto a abordar seriamente cuestiones económicas y de seguridad, pero condicionado a que el régimen realizara “cambios fundamentales”.
Posteriormente, el Departamento de Justicia estadounidense hizo pública una acusación sustitutiva contra Raúl Castro y otras cinco personas por sus presuntas responsabilidades en el derribo de dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996.
En aquel ataque murieron cuatro personas. Los cargos son acusaciones y los procesados mantienen la presunción de inocencia mientras no exista una sentencia judicial en su contra.
Más de 150 horas de vigilancia aérea alrededor de Cuba
Las operaciones de inteligencia humana se producen además en paralelo con una intensa vigilancia técnica alrededor de la isla.
Desde febrero, aeronaves estadounidenses P-8A Poseidon, RC-135V Rivet Joint y MQ-4C Triton habrían acumulado más de 150 horas en misiones de reconocimiento alrededor de Cuba, de acuerdo con datos de seguimiento citados previamente por medios estadounidenses.
Estas aeronaves cuentan con sofisticados sistemas destinados a tareas de vigilancia, reconocimiento y recopilación de información.
La combinación de vuelos especializados, recursos de inteligencia y una creciente presión política muestra que Cuba ocupa un espacio relevante dentro de la estrategia de seguridad nacional de la administración Trump.
Por ahora, sin embargo, la información disponible apunta a un fortalecimiento de las capacidades de inteligencia y presión sobre La Habana, no a una decisión confirmada de recurrir a la fuerza militar.
La diferencia resulta crucial: Washington parece querer ampliar considerablemente lo que sabe y lo que puede hacer respecto al régimen cubano, pero el siguiente paso continúa siendo una incógnita.





