
El Departamento de Estado de Estados Unidos lanzó una dura crítica contra el gobierno cubano en medio de la grave crisis eléctrica que golpea a la isla, al asegurar que el país podría comenzar a salir de la emergencia prácticamente de inmediato si sus dirigentes renunciaran al control del poder.
«Se podrían encender las luces mañana si eligieran soltar su control sobre el poder», declaró Joshua Treviño, director sénior de la Iniciativa del Hemisferio Occidental, durante una entrevista en The Will Cain Show, de Fox News.
Un fragmento de sus declaraciones fue posteriormente difundido por el propio Departamento de Estado en su cuenta oficial en X.
«Eso es lo que creo que todos los estadounidenses, y ciertamente el presidente y el secretario Marco Rubio, esperan que hagan», añadió Treviño.
Washington responsabiliza al régimen por la crisis
Las palabras del funcionario representan una de las críticas más directas desde Washington contra las autoridades cubanas en medio del deterioro acelerado del Sistema Electroenergético Nacional (SEN).
Cuba atraviesa en 2026 una de las peores crisis energéticas de las últimas décadas, marcada por apagones prolongados, déficit de generación, falta de combustible y continuas averías en centrales termoeléctricas que funcionan con tecnología envejecida.
El deterioro quedó nuevamente en evidencia el domingo, cuando el SEN sufrió su sexto colapso total en lo que va de año.
Aunque las autoridades iniciaron posteriormente el proceso de reconexión, durante la mañana del lunes continuaban registrándose cortes eléctricos mientras avanzaban los trabajos para recuperar el sistema.
Para Washington, sin embargo, el problema cubano va mucho más allá de las averías o de la escasez de combustible.
La administración estadounidense sostiene que décadas de decisiones económicas fallidas, falta de inversión y mala gestión gubernamental están detrás del deterioro de la infraestructura energética de la isla.
«No hay un límite para la cantidad de sufrimiento»
Durante la entrevista, Treviño también fue interrogado sobre cuánto tiempo podría mantenerse el actual sistema político cubano bajo las condiciones que enfrenta el país.
Su respuesta fue contundente.
«Es imposible decirlo. Lo trágico es que no hay un límite para la cantidad de sufrimiento que el régimen comunista cubano está dispuesto a infligir a su propio pueblo», afirmó.
La declaración coloca nuevamente en el centro del debate la enorme factura que la crisis económica y energética está dejando sobre la población.
Los apagones afectan no solamente la vida cotidiana en los hogares, sino también la conservación de alimentos, el abastecimiento de agua, las comunicaciones, el transporte y el funcionamiento de numerosos servicios.
Treviño vincula a Cuba con el régimen de Maduro
El funcionario estadounidense también vinculó al gobierno de La Habana con el régimen chavista venezolano y se refirió a los acontecimientos ocurridos en Caracas.
Según Treviño, «muchas de las tropas de combate que las fuerzas estadounidenses enfrentaron el 3 de enero en Caracas eran cubanas».
«La dictadura cubana fue el principal patrocinador de la dictadura de Maduro», agregó.
Las declaraciones reflejan la posición de Washington de considerar a Cuba no solo como un problema interno relacionado con la falta de libertades y la crisis económica, sino como un actor con influencia política y de seguridad en otros países de América Latina.
Rubio ya había señalado directamente al gobierno cubano
La postura expresada por Treviño coincide con declaraciones anteriores del secretario de Estado, Marco Rubio, quien ha responsabilizado a las autoridades de La Habana por el deterioro de la infraestructura eléctrica.
En marzo, Rubio sostuvo que los apagones eran consecuencia de décadas de abandono y mala gestión, rechazando el argumento del gobierno cubano que responsabiliza a las sanciones estadounidenses por buena parte de sus dificultades económicas.
Meses después, en julio, Rubio fue todavía más lejos al asegurar que uno de los grandes dilemas de las autoridades cubanas es que una apertura económica significativa podría reducir su capacidad de control sobre la población.
Ese argumento coincide con una crítica recurrente desde Washington: que la estructura económica cubana estaría subordinada a la preservación del sistema político incluso cuando ello limita las posibilidades de crecimiento y recuperación del país.
Una infraestructura eléctrica al límite
La crisis energética de Cuba tiene también profundas causas estructurales.
Buena parte de la generación eléctrica depende de antiguas centrales termoeléctricas que acumulan décadas de explotación, averías frecuentes y mantenimiento insuficiente.
A ello se suma la escasez de combustible y la limitada capacidad financiera del Estado para realizar las inversiones multimillonarias necesarias para modernizar el sistema.
El resultado ha sido una sucesión de déficits de generación y apagones que en determinadas jornadas dejan simultáneamente sin electricidad a una parte considerable del país.
El sexto colapso nacional registrado este domingo volvió a mostrar la fragilidad extrema del sistema.
Mientras las autoridades cubanas intentan recuperar la red eléctrica, desde Washington el mensaje es cada vez más político: para el Departamento de Estado, la crisis que mantiene a millones de cubanos entre apagones no puede separarse del modelo de gobierno que controla la isla desde hace más de seis décadas.





