
La creciente actividad militar de Estados Unidos en el Caribe volvió a quedar en evidencia este lunes tras la publicación de nuevas imágenes por parte del Comando Sur (SOUTHCOM), que muestran operaciones aéreas de Marines estadounidenses sobre aguas caribeñas en medio de un contexto de creciente tensión con el régimen cubano.
Las fotografías y videos difundidos forman parte de una campaña de comunicación estratégica que busca destacar la capacidad operativa de las fuerzas estadounidenses en la región. Sin embargo, llegan en un momento especialmente delicado: la administración del presidente Donald Trump ha endurecido su política hacia La Habana mediante sanciones económicas, acciones diplomáticas, medidas de inteligencia y una creciente presencia militar en el entorno geográfico de la isla.
La publicación coincide además con semanas marcadas por declaraciones de altos funcionarios estadounidenses sobre la situación en Cuba, informes de inteligencia relacionados con capacidades militares cubanas y ejercicios de gran escala desarrollados desde Puerto Rico hasta la Base Naval de Guantánamo.
Aunque Washington sostiene que sus operaciones responden a objetivos de seguridad regional, combate al narcotráfico y protección de intereses estratégicos, el volumen y la frecuencia de los movimientos militares han provocado nuevas especulaciones sobre el papel que Cuba ocupa actualmente dentro de la planificación de seguridad hemisférica de Estados Unidos.
Las nuevas imágenes: Marines, aviones cisterna y operaciones nocturnas sobre el Caribe
Las imágenes difundidas por SOUTHCOM en X muestran a efectivos de la 24ª Unidad Expedicionaria de Marines ejecutando complejas maniobras aéreas sobre el Mar Caribe, una de las zonas consideradas prioritarias para la vigilancia y el control marítimo estadounidense.
En las operaciones participaron un KC-130J Super Hercules del Escuadrón de Transporte de Reabastecimiento Aéreo (VMGR) 253 y un V-22 Osprey, una aeronave que representa una de las mayores ventajas tácticas del Cuerpo de Marines por su capacidad para operar como helicóptero durante el despegue y aterrizaje y como avión durante el vuelo de crucero.
El entrenamiento incluyó reabastecimiento de combustible aire-aire, una maniobra compleja que permite ampliar considerablemente el alcance operativo de aeronaves y tropas desplegadas. Esta capacidad resulta fundamental para operaciones prolongadas sobre el mar, despliegues rápidos y respuestas ante crisis regionales.
Las imágenes fueron captadas durante ejercicios nocturnos, un elemento particularmente relevante porque las operaciones realizadas bajo condiciones de baja visibilidad forman parte de los escenarios más exigentes para cualquier fuerza militar. Entrenar de noche permite a las unidades mantener capacidad de combate las 24 horas y mejorar su preparación para situaciones reales de conflicto.
Southern Spear: la operación que sostiene la presencia militar estadounidense en la región
Según el Comando Sur, las maniobras forman parte de la Operación Southern Spear, una campaña militar impulsada por el Departamento de Guerra para reforzar la presencia estadounidense en el Caribe y América Latina.
Oficialmente, la misión está orientada a combatir el narcotráfico, fortalecer la cooperación con países aliados, proteger las rutas marítimas estratégicas y prevenir amenazas transnacionales. Sin embargo, su alcance va mucho más allá de la interdicción de drogas.
Southern Spear forma parte de una estrategia de presencia persistente diseñada para garantizar que Estados Unidos mantenga capacidad de respuesta inmediata ante cualquier contingencia en el hemisferio occidental. Esto incluye crisis migratorias, desastres naturales, amenazas terroristas, conflictos regionales y actividades de actores considerados hostiles por Washington.
La operación también sirve como plataforma para integrar fuerzas navales, aéreas y terrestres en ejercicios conjuntos que permiten evaluar capacidades logísticas, tiempos de reacción y coordinación entre distintos componentes militares.
Más de 1.300 marines asumieron una nueva misión frente al Caribe
El pasado 29 de mayo, más de 1.300 efectivos asumieron oficialmente funciones como Fuerza de Combate Litoral-24 (LCF-24), relevando a la 22ª Unidad Expedicionaria de Marines.
La nueva fuerza opera desde Puerto Rico y desde el USS Fort Lauderdale, un moderno buque de asalto anfibio diseñado para transportar tropas, vehículos blindados, helicópteros y aeronaves de despegue vertical.
La misión de la LCF-24 abarca operaciones anfibias, respuesta a crisis, evacuación de civiles, asistencia humanitaria, apoyo a aliados regionales y acciones de seguridad marítima. Su estructura flexible le permite actuar con rapidez en escenarios de alta tensión sin necesidad de desplegar grandes contingentes desde territorio continental estadounidense.
Para analistas militares, el establecimiento de esta fuerza representa una señal clara de que el Caribe ha recuperado importancia estratégica dentro de la planificación de defensa estadounidense, especialmente en un contexto marcado por la presencia de actores extrarregionales como Rusia, China e Irán.
El inusual encuentro entre altos mandos militares de Estados Unidos y Cuba
Ese mismo día ocurrió uno de los acontecimientos más llamativos de los últimos años en la relación bilateral. El jefe del Comando Sur, general Francis L. Donovan, sostuvo una reunión con el general cubano Roberto Legrá Sotolongo, viceministro primero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y jefe del Estado Mayor General.
El encuentro tuvo lugar en las inmediaciones de la Base Naval de Guantánamo y fue descrito por ambas partes como profesional y constructivo.
Aunque los detalles de la conversación no fueron revelados, especialistas consideran que este tipo de contactos son fundamentales para evitar incidentes militares y mantener mecanismos mínimos de comunicación en momentos de tensión.
La reunión adquiere especial relevancia porque se produjo mientras Washington incrementa la presión sobre La Habana y diversos funcionarios estadounidenses cuestionan públicamente la estabilidad y el futuro del régimen cubano.
Guantánamo vuelve al centro de la estrategia estadounidense
La Base Naval de Guantánamo se ha convertido nuevamente en una de las instalaciones militares más relevantes para la política de seguridad estadounidense en el Caribe.
El 4 de junio, Marines estadounidenses realizaron ejercicios de inserción por cuerda rápida desde helicópteros UH-1Y Venom dentro de la base. Este tipo de entrenamiento permite desplegar fuerzas de asalto en cuestión de segundos sobre objetivos específicos sin necesidad de aterrizar.
Las maniobras buscan preparar a las tropas para escenarios de respuesta rápida, rescate de rehenes, operaciones antiterroristas y situaciones de combate en entornos complejos.
La ubicación estratégica de Guantánamo proporciona a Estados Unidos una plataforma única para supervisar el Caribe, controlar rutas marítimas clave y mantener una presencia permanente a pocos kilómetros del territorio cubano.
Además de su importancia militar, la base posee un fuerte valor simbólico dentro de las relaciones entre ambos países, ya que continúa siendo uno de los principales puntos de fricción entre Washington y La Habana.
Pete Hegseth proclama la “Doctrina Donroe”
La visita del secretario de Guerra Pete Hegseth a Guantánamo el pasado 10 de junio elevó aún más el tono de la retórica oficial estadounidense. Durante un discurso dirigido a tropas desplegadas en la base, Hegseth proclamó la llamada “Doctrina Donroe”, una formulación que combina referencias a la Doctrina Monroe de 1823 y al Corolario Roosevelt de principios del siglo XX.
La declaración se interpretó como una reafirmación de la intención estadounidense de impedir que potencias rivales amplíen su influencia en el hemisferio occidental. “Estamos recuperando nuestro hemisferio”, afirmó el funcionario, en una frase que resume la visión geopolítica que actualmente domina sectores clave de la administración Trump.
El mensaje también refleja la preocupación creciente de Washington por la presencia económica, tecnológica y militar de Rusia, China e Irán en América Latina y el Caribe.
Advertencia directa al régimen de Miguel Díaz-Canel
Durante esa misma visita, Hegseth emitió una de las advertencias más contundentes dirigidas al gobierno cubano en los últimos años. El secretario aseguró que sería un error estratégico para La Habana intentar adquirir sistemas de armas capaces de amenazar la Base Naval de Guantánamo o el territorio continental estadounidense.
Las declaraciones son una respuesta directa a los reportes sobre la modernización de determinadas capacidades militares cubanas, y a los vínculos cada vez más estrechos entre la isla y gobiernos considerados adversarios de Washington.
Más allá del contenido específico de la advertencia, el mensaje buscó reforzar la disuasión y dejar claro que cualquier alteración significativa del equilibrio militar regional será observada de cerca por Estados Unidos.
El informe sobre los drones rusos e iraníes que encendió las alarmas
Parte de la actual escalada se relaciona con un informe de inteligencia divulgado por Axios en mayo. Según el reporte, Cuba habría incorporado más de 300 drones militares procedentes de Rusia e Irán desde 2023, una cifra que llamó la atención de los organismos de seguridad estadounidenses.
Los drones se han convertido en una de las herramientas más importantes de la guerra moderna debido a su bajo costo, versatilidad y capacidad para realizar tareas de vigilancia, reconocimiento e incluso ataques de precisión.
El informe sostiene que algunos escenarios analizados por expertos contemplan el uso de estas plataformas contra instalaciones estadounidenses en Guantánamo, embarcaciones militares desplegadas en el Caribe o infraestructuras críticas en el sur de Florida.
Aunque no existen pruebas públicas de planes ofensivos concretos, el simple hecho de que estos escenarios estén siendo evaluados explica parte del aumento de la actividad militar estadounidense en la región.
Puerto Rico movilizará más de 8.100 militares
La creciente actividad militar tampoco se limita a Guantánamo. La gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González-Colón, confirmó que más de 8.100 efectivos participarán en ejercicios militares entre mayo y agosto de este año.
Las maniobras incluirán operaciones terrestres, aéreas y marítimas, así como ejercicios conjuntos con diferentes ramas de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
La mandataria sugirió además que las recientes acciones impulsadas por el secretario de Estado Marco Rubio deben interpretarse como parte de una estrategia más amplia hacia Cuba, alimentando especulaciones sobre posibles movimientos políticos o diplomáticos en los próximos meses.
Puerto Rico, por su ubicación geográfica y sus instalaciones militares, continúa desempeñando un papel clave dentro de la arquitectura de seguridad estadounidense en el Caribe.
Una demostración de fuerza con múltiples destinatarios
Para expertos en defensa y relaciones internacionales, las imágenes difundidas por el Comando Sur tienen un significado que va mucho más allá de simples ejercicios de entrenamiento.
Representan una demostración calculada de poder militar destinada a varios públicos simultáneamente: el régimen cubano, gobiernos aliados de Rusia e Irán, organizaciones criminales transnacionales y socios regionales de Estados Unidos.
Washington busca proyectar una imagen de capacidad operativa permanente, superioridad tecnológica y disposición para actuar rápidamente en cualquier escenario que pueda afectar sus intereses estratégicos.
La combinación de bases militares, grupos navales, aeronaves de vigilancia, marines, fuerzas especiales y sistemas de inteligencia permite a Estados Unidos mantener una capacidad de respuesta sin equivalente en el Caribe.
Aunque no existen señales concretas de una acción militar inminente contra Cuba, la acumulación de ejercicios, despliegues y mensajes políticos evidencia que la isla ha vuelto a ocupar un lugar destacado dentro de las preocupaciones estratégicas de Washington.
La frase pronunciada por Hegseth en Guantánamo resume la postura actual de la administración estadounidense: “Pase lo que pase, el Departamento de Guerra estará preparado y posicionado para cualquier eventualidad posible”. En un Caribe marcado por nuevas rivalidades geopolíticas, esa declaración constituye tanto una advertencia como una demostración de poder.





