
La presión de Estados Unidos sobre el régimen cubano volvió a aumentar después de que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, lanzara una nueva y contundente advertencia a La Habana, esta vez señalando directamente el espionaje de potencias extranjeras desde Cuba y la posibilidad de que la Isla pueda adquirir armamento capaz de alcanzar territorio estadounidense.
Las declaraciones fueron realizadas este jueves durante una comparecencia ante periodistas a bordo del destructor de misiles guiados USS Gridley, en Ciudad de Panamá, y se produjeron apenas horas después de que Hegseth asegurara que “todas las opciones están sobre la mesa, incluidas las opciones militares” cuando fue interrogado sobre Cuba.
El nuevo mensaje coloca nuevamente al régimen cubano en el centro de las preocupaciones de seguridad nacional de Washington y refuerza la línea cada vez más dura de la Administración del presidente Donald Trump hacia La Habana.
Hegseth: Cuba está “advertida”
Durante su encuentro con periodistas a bordo del USS Gridley, Hegseth dejó claro que Washington no está dispuesto a tolerar actividades de gobiernos extranjeros considerados hostiles dentro del hemisferio occidental.
Al referirse específicamente a Cuba, el secretario aseguró que Estados Unidos espera una mayor cooperación por parte de La Habana.
“Me gustaría que Cuba cooperara más, lo quiera o no”, afirmó Hegseth.
El funcionario acusó además al régimen cubano de haber permitido durante años que actores extranjeros utilicen territorio de la Isla para realizar actividades de inteligencia contra Estados Unidos.
Hegseth fue todavía más lejos al plantear públicamente una preocupación especialmente sensible para Washington: la posibilidad de que Cuba pueda estar adquiriendo armas con capacidad para alcanzar territorio estadounidense.
“¿Están adquiriendo armas que podrían alcanzar a Estados Unidos? Eso es preocupante”, sostuvo.
Las palabras adquieren especial relevancia por la cercanía geográfica entre ambos países. Cuba se encuentra apenas a unas 90 millas del sur de Florida, convirtiendo cualquier posible despliegue de capacidades militares extranjeras en la Isla en un asunto de especial interés para la seguridad estadounidense.
“Todas las opciones”, incluidas las militares
La advertencia desde el USS Gridley llegó el mismo día en que Hegseth protagonizó otro intercambio con periodistas durante su visita a Panamá.
Preguntado directamente sobre la posibilidad de un papel militar estadounidense respecto a Cuba, el secretario respondió que todas las opciones permanecen disponibles para la Administración Trump, incluidas las militares.
También pidió a La Habana prestar atención a la disposición del presidente Trump de defender lo que Washington considera sus intereses estratégicos en el hemisferio occidental.
Aunque las declaraciones no significan que exista una operación militar anunciada contra Cuba, sí representan una escalada significativa en el lenguaje utilizado públicamente por uno de los principales responsables de la política de defensa estadounidense.
Rusia, China e Irán en el centro de las preocupaciones
Las advertencias de Hegseth llegan en momentos en que Washington ha elevado sus acusaciones contra el régimen cubano por sus relaciones con Rusia, China e Irán.
La preocupación estadounidense no se limita a las relaciones diplomáticas o comerciales de La Habana con esos gobiernos, sino a la posibilidad de que puedan utilizar territorio cubano para desarrollar capacidades militares, tecnológicas o de inteligencia a pocas millas de Estados Unidos.
Ese argumento quedó plasmado oficialmente el pasado 29 de enero, cuando Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380, declarando una emergencia nacional respecto al Gobierno cubano.
La Administración calificó entonces las políticas de La Habana como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
La orden menciona específicamente los vínculos del régimen cubano con Rusia, China e Irán y acusa a Cuba de albergar capacidades militares y de inteligencia extranjeras.
Trump también estableció un mecanismo que permite imponer aranceles adicionales contra productos procedentes de países que suministren petróleo directa o indirectamente a Cuba.
El mensaje llega desde Panamá
El lugar elegido para las nuevas declaraciones tampoco pasa inadvertido.
Hegseth se encuentra en Panamá participando en actividades relacionadas con el segundo foro de la Americas Counter Cartel Coalition (A3C) y con PANAMAX 2026, considerado por el Departamento de Guerra como el principal ejercicio multinacional del Comando Sur centrado en la defensa colectiva del Canal de Panamá y sus alrededores.
La coalición reúne a 19 países y forma parte de una estrategia de Washington que combina la lucha contra organizaciones criminales transnacionales, la inmigración ilegal y la influencia de potencias extranjeras en América Latina y el Caribe.
Hegseth ha vinculado esta estrategia con lo que la Administración Trump denomina el “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe, mientras que el propio secretario ha utilizado el término “Doctrina Donroe”.
El principio que Washington intenta transmitir es claro: Estados Unidos considera la presencia estratégica de gobiernos adversarios en el hemisferio occidental como un asunto directamente relacionado con su seguridad nacional.
No es la primera advertencia de Hegseth a Cuba
Las declaraciones de Panamá tampoco constituyen un episodio aislado.
Durante una visita a la Base Naval de Guantánamo el pasado 10 de junio, Hegseth aseguró que las Fuerzas Armadas estadounidenses debían permanecer preparadas para cualquier contingencia relacionada con Cuba.
En aquella ocasión también advirtió sobre la posibilidad de que armamento capaz de amenazar a Estados Unidos o a las instalaciones estadounidenses en Guantánamo pudiera llegar a territorio cubano.
Ahora, dos meses después, el secretario vuelve a colocar públicamente ese escenario sobre la mesa y añade una acusación directa sobre la utilización de Cuba por actores extranjeros para espiar a Estados Unidos.
La presión sobre La Habana continúa aumentando
Las declaraciones de Hegseth se producen dentro de una estrategia de la Administración Trump que está colocando nuevamente a Cuba como un asunto de seguridad hemisférica, y no únicamente como un conflicto bilateral relacionado con sanciones, derechos humanos o política migratoria.
Washington está conectando cada vez más al régimen cubano con tres asuntos considerados prioritarios: la presencia de Rusia, China e Irán en América Latina, las capacidades de inteligencia extranjeras y la posibilidad de amenazas militares próximas al territorio estadounidense.
La combinación de la emergencia nacional declarada por Trump, las advertencias realizadas desde Guantánamo y ahora las declaraciones de Hegseth desde Panamá muestran un endurecimiento considerable del mensaje.
Por el momento, Washington no ha anunciado una acción militar contra Cuba. Sin embargo, que el secretario de Guerra haya mencionado públicamente las opciones militares, el espionaje extranjero desde la Isla y la posibilidad de armas capaces de alcanzar Estados Unidos marca un nuevo nivel en la presión que la Administración Trump está ejerciendo sobre el régimen de La Habana.





