
Donald Trump volvió a dirigir sus críticas contra la prensa con una imagen que transforma uno de los espacios más reconocibles de la Casa Blanca. El domingo 27 de septiembre, el presidente compartió en Truth Social un montaje dividido en dos partes: de un lado aparece la actual sala de prensa, señalada como «noticias falsas» y «antes»; del otro, una piscina cubierta con adornos dorados, identificada como la «piscina de FDR» y el «después».
La publicación llega en medio de una disputa por el acceso de varios medios a la Casa Blanca. Hasta ahora, la imagen es un montaje, no un proyecto de remodelación anunciado por el Gobierno. No se han presentado planos, un presupuesto ni un calendario para retirar la sala de prensa o rehabilitar la piscina que permanece debajo de ella.
La historia real detrás del montaje
La referencia a Franklin D. Roosevelt tiene una base histórica. Una piscina cubierta abrió en la Casa Blanca el 2 de junio de 1933 para que el entonces presidente pudiera nadar como parte de su rehabilitación por poliomielitis. Se encontraba en la terraza oeste, entre la residencia y el Ala Oeste.
Décadas después, la expansión de la cobertura televisiva creó la necesidad de un espacio permanente para las comparecencias de la Casa Blanca. Durante la administración de Richard Nixon se construyó un piso sobre la piscina y, desde abril de 1970, los periodistas comenzaron a reunirse allí para escuchar las ruedas de prensa. La piscina no fue demolida: sigue cubierta bajo el suelo del centro de prensa.
El recinto recibió en 2000 el nombre de James S. Brady, secretario de prensa del presidente Ronald Reagan que resultó gravemente herido en el atentado contra el mandatario en 1981. Así, el espacio al que apunta el montaje de Trump reúne dos capítulos distintos de la historia presidencial: la piscina de Roosevelt y más de medio siglo de comparecencias ante la prensa.
Por qué la imagen provoca controversia ahora
El montaje aparece apenas días después de que Trump vetara el acceso a la Casa Blanca a periodistas de CNN, MS NOW y Politico. El presidente justificó la medida acusando a esos medios de difundir «noticias falsas». Reporteros de las tres organizaciones fueron rechazados en los accesos al complejo después de que se desactivaran sus credenciales.
Los medios acudieron a un tribunal federal. En su demanda sostienen que la exclusión responde a su cobertura periodística y vulnera sus derechos constitucionales, entre ellos la libertad de expresión y el debido proceso. La Casa Blanca, por su parte, ha defendido su facultad para decidir quién puede acceder a determinados espacios presidenciales.
El enfrentamiento también afectó al sistema de cobertura conjunta, conocido como pool. Cuando un acto o un viaje admite a pocos periodistas, los integrantes de ese grupo toman imágenes y preparan reportes que comparten con otros medios. Tras la exclusión de CNN de una asignación que le correspondía, las principales cadenas suspendieron su participación en la rotación televisiva. La medida se refirió a esa cobertura audiovisual compartida; otros periodistas siguieron informando sobre las actividades del presidente.
Una orden judicial temporal y otra exclusión
El 24 de septiembre, el juez federal Timothy Kelly ordenó restablecer inmediatamente el acceso de CNN, MS NOW y Politico a la Casa Blanca durante 14 días. Consideró que los demandantes habían cumplido los requisitos para obtener una medida temporal y que tenían posibilidades de demostrar que sus credenciales fueron retiradas sin el debido proceso. Esa decisión permite su regreso mientras avanza el litigio; no constituye una sentencia definitiva sobre todos los reclamos de la demanda.
La disputa continuó después de la orden. Para el viaje de Trump a Tennessee del sábado 26 de septiembre, CNN debía cumplir el turno de cobertura televisiva en el Air Force One, pero quedó fuera del avión. Real America’s Voice ocupó su lugar en el desplazamiento. La controversia sobre ese puesto de viaje muestra que recuperar las credenciales para entrar al complejo de la Casa Blanca no resolvió todas las diferencias sobre la participación en el pool presidencial.
La Casa Blanca impulsa su propia transmisión
En paralelo, la administración lanzó el 21 de septiembre «Trump TV: The Essentials Station», una transmisión continua con videos y momentos seleccionados por la propia Casa Blanca. El canal ofrece al Gobierno otra vía para distribuir sus actos y mensajes directamente al público, justo cuando la cobertura audiovisual independiente enfrenta interrupciones por la disputa sobre el acceso.
La tensión por quién decide qué periodistas acompañan al presidente tampoco comenzó este mes. En febrero de 2025, la Casa Blanca asumió mayor control sobre la selección de los integrantes del pool, una función que durante décadas había organizado la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. La asociación objetó el cambio y defendió que la elección de quienes cubren al presidente debe mantener independencia del Gobierno al que observan.
Qué está por decidirse
La orden de Kelly rige por 14 días a partir del 24 de septiembre, de modo que su continuidad o reemplazo por otra decisión judicial cobrará importancia a comienzos de octubre. El tribunal deberá seguir examinando los argumentos de los medios y de la administración sobre las credenciales y el acceso a la cobertura presidencial.
Mientras tanto, el «antes y después» difundido por Trump funciona como una nueva provocación visual en ese enfrentamiento. La piscina de Roosevelt existe bajo la sala; la piscina dorada del montaje no ha sido anunciada como una obra. Lo que sí está en curso es la batalla por quién puede entrar, preguntar y producir imágenes independientes de la presidencia.





