EE.UU. acusa al régimen cubano ante la ONU de hundir al país mientras millones sufren apagones y escasez

La administración del presidente Donald Trump intensificó este jueves su presión diplomática sobre el gobierno cubano durante una sesión informativa celebrada en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde el embajador estadounidense Mike Waltz acusó al régimen de La Habana de ser el principal responsable de la profunda crisis económica y social que atraviesa la isla.

Ante representantes de los Estados miembros, Waltz sostuvo que las graves carencias de alimentos, combustible, medicinas y electricidad que sufren millones de cubanos son consecuencia directa de décadas de políticas económicas fallidas, corrupción institucionalizada y una estructura de poder que, según Washington, prioriza la preservación del sistema político por encima del bienestar de la población.


La intervención se produce en un contexto especialmente delicado para Cuba. El país enfrenta apagones diarios que en algunas provincias superan las 20 horas, una inflación persistente, escasez de productos básicos, deterioro de los servicios públicos, dificultades para acceder a medicamentos y una emigración masiva que ha reducido significativamente la población activa de la isla en los últimos años.

Además de cuestionar la gestión económica del gobierno cubano, Waltz pidió a la comunidad internacional dejar de respaldar la resolución que La Habana presenta cada año ante la ONU para condenar el embargo estadounidense, argumentando que dicha iniciativa desvía la atención de los problemas estructurales internos que, a juicio de Washington, son los verdaderos responsables de la crisis nacional.

“El régimen cubano debe emprender reformas inmediatas”

Uno de los mensajes centrales de la intervención fue la exigencia de cambios profundos dentro del sistema político y económico cubano. Según Waltz, cualquier posibilidad de recuperación económica pasa por la adopción de reformas que permitan una mayor apertura al sector privado, el fortalecimiento de la iniciativa empresarial independiente y la eliminación de restricciones que limitan la actividad económica de los ciudadanos. “El régimen cubano debe emprender reformas económicas y políticas inmediatas”, dijo diplomático.

También aprovechó la oportunidad para reclamar la liberación de los presos políticos, el cese de la persecución contra activistas, periodistas independientes y opositores, así como garantías para el ejercicio de libertades fundamentales como la libre expresión, la asociación y la participación política.

Washington sostiene que la falta de pluralismo político y la concentración del poder han impedido la adopción de soluciones efectivas a la crisis, provocando un creciente descontento social y una pérdida de confianza en las instituciones estatales.


Asimismo, Waltz criticó el discurso oficial cubano que atribuye la totalidad de los problemas económicos al embargo estadounidense, argumentando que la crisis actual es el resultado de decisiones internas acumuladas durante décadas.

La oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria

En una publicación en su cuenta de X reiteró la disposición de Estados Unidos de destinar hasta 100 millones de dólares en ayuda humanitaria directa para la población cubana. «Hablé sobre el compromiso de Estados Unidos de proporcionar ayuda humanitaria directa al pueblo cubano, mientras responsabiliza al corrupto régimen comunista de La Habana por sus fracasos económicos, abusos de derechos humanos y su estatus de amenaza para la seguridad internacional», escribió en adjunto al video resaltando que la ayuda se entregaría a través de la iglesia católica y otras organizaciones independientes.

Sin embargo, Washington ha insistido en que cualquier mecanismo de ayuda debe garantizar que los recursos lleguen directamente a los ciudadanos y no sean administrados por instituciones controladas por el Estado cubano.

El funcionario reafirmó el compromiso estadounidense con el pueblo cubano y aseguró que la Casa Blanca continuará explorando vías para canalizar asistencia humanitaria sin la intermediación de las estructuras gubernamentales de la isla.

Tras el impacto del huracán Melissa en octubre de 2025, Estados Unidos movilizó nueve millones de dólares en asistencia humanitaria para apoyar a los cubanos afectados, aseguró Waltz durante su intervención ante la ONU. El funcionario subrayó que la ayuda no fue entregada a través de las autoridades cubanas, sino directamente a la población. Para hacer llegar esos recursos a las zonas más golpeadas por el fenómeno meteorológico, Washington contó con la colaboración de la Iglesia Católica y de diversas organizaciones vinculadas a su labor asistencial.

En su intervención, el diplomático también sostuvo que las restricciones estadounidenses no impiden el envío de combustible a Cuba cuando este tiene un propósito humanitario. En ese contexto, destacó que recientemente han llegado cargamentos energéticos a la isla, incluidos suministros procedentes de Rusia y envíos autorizados desde territorio estadounidense dirigidos a actores privados que, según afirmó, operan al margen de las estructuras controladas por el régimen cubano.

GAESA en el centro de las críticas de Washington

Uno de los apartados más contundentes de la intervención estuvo dedicado al Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias y considerado por numerosos especialistas como el principal centro de poder económico del país. Según Waltz, la concentración de recursos en manos de GAESA constituye uno de los factores que explican el deterioro de las condiciones de vida de la población.

El conglomerado mantiene influencia directa sobre algunos de los sectores más rentables de la economía cubana, incluyendo cadenas hoteleras, inmobiliarias, servicios financieros, comercios minoristas, empresas importadoras, operadores de remesas, zonas francas y el estratégico puerto del Mariel.

Diversos economistas han señalado que el peso de GAESA dentro de la economía nacional ha aumentado de manera significativa durante las últimas dos décadas, coincidiendo con una creciente militarización de sectores considerados estratégicos para la captación de divisas.

Washington sostiene que esta concentración económica limita la transparencia financiera y reduce la capacidad de otros actores económicos para participar en el desarrollo del país.

La acusación sobre los 18.000 millones de dólares

Waltz también citó una investigación publicada por el Miami Herald en agosto de 2025 basada en estados financieros internos de empresas vinculadas a GAESA. De acuerdo con la información mencionada por el funcionario, el conglomerado militar y sus subsidiarias habrían retenido o desviado al menos 18.000 millones de dólares que pudieron haberse destinado a cubrir necesidades prioritarias de la población cubana.

Según la acusación estadounidense, esos recursos habrían sido suficientes para financiar importaciones de alimentos, reforzar el sistema hospitalario, adquirir medicamentos esenciales, mejorar la infraestructura energética e incrementar la disponibilidad de combustible en un momento de extrema vulnerabilidad económica.

La denuncia adquiere especial relevancia debido al colapso progresivo del sistema eléctrico cubano. Durante los últimos años, las termoeléctricas del país han sufrido averías constantes por falta de mantenimiento, mientras la escasez de combustible ha reducido significativamente la capacidad de generación.

Como consecuencia, millones de cubanos enfrentan interrupciones eléctricas diarias que afectan la producción industrial, la conservación de alimentos, el funcionamiento de hospitales y el acceso a servicios básicos.

Derechos humanos y presos políticos vuelven al centro del debate

La delegación estadounidense también dedicó parte de su intervención a la situación de los derechos humanos en Cuba. Waltz denunció las restricciones a la libertad de expresión, las limitaciones a la actividad de medios independientes y las acciones represivas contra activistas y opositores políticos.

Asimismo, exigió la liberación de los presos políticos y recordó que numerosas organizaciones internacionales han documentado denuncias relacionadas con detenciones arbitrarias, restricciones al ejercicio de derechos civiles y limitaciones a la participación política.

Para Washington, el respeto a los derechos fundamentales constituye un elemento indispensable para cualquier proceso de normalización política o económica en la isla.

Una nueva etapa de presión de la administración Trump

Las declaraciones ante la ONU se producen en medio de una estrategia más amplia de endurecimiento de la política estadounidense hacia Cuba. En las últimas semanas, la administración Trump ha impuesto nuevas sanciones contra altos funcionarios del régimen, familiares de la élite gobernante y entidades vinculadas al aparato militar y económico cubano.

Entre las medidas recientes destacan acciones dirigidas contra figuras cercanas al poder político, restricciones de visado y sanciones financieras orientadas a limitar el acceso de determinadas estructuras estatales a recursos internacionales.

Paralelamente, funcionarios estadounidenses han incrementado sus críticas a la influencia de GAESA dentro de la economía nacional y han insistido en la necesidad de impulsar reformas que reduzcan el control estatal sobre sectores estratégicos.

Una isla atrapada entre la crisis económica y el éxodo migratorio

El pronunciamiento de Waltz llega en un momento en que Cuba enfrenta algunos de los indicadores económicos y sociales más preocupantes de las últimas décadas.

La producción agrícola continúa mostrando dificultades para satisfacer la demanda interna, la disponibilidad de medicamentos sigue siendo insuficiente, el sistema eléctrico opera bajo una presión constante y la infraestructura pública muestra signos evidentes de deterioro.

A ello se suma una ola migratoria sin precedentes recientes. Cientos de miles de cubanos han abandonado el país durante los últimos años en busca de mejores oportunidades económicas y condiciones de vida más estables, generando un impacto significativo sobre la fuerza laboral y la estructura demográfica nacional.

Mientras el gobierno cubano insiste en señalar al embargo como la principal causa de las dificultades económicas, la administración estadounidense busca consolidar ante la comunidad internacional la narrativa de que la crisis tiene raíces estructurales internas vinculadas al modelo político y económico vigente.

La intervención de Mike Waltz ante la ONU confirma que la confrontación diplomática entre Washington y La Habana continúa escalando y anticipa nuevas presiones sobre el régimen cubano en los próximos meses.


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