Documentos utilizados por las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) durante los ejercicios militares Bastión 2016 a los que tuvo acceso el sitio de noticias Diario de Cuba, señalaban que en caso de llevarse a cabo protestas masivas contra el régimen de la Isla, el primer objetivo a inmovilizar serían los periodistas independientes.

Con el fin de alcanzar la “victoria”, las indicaciones contemplan una serie de objetivos; los documentos que describen los eventos imaginarios, simulacros, y qué harán, son de acceso restringido; los oficiales de menor gradación y los soldados no reciben la información completa.

Según un capitán de las FAR: “los derechos humanos son para algunas ocasiones”, frase que parece resumir toda la visión del régimen.

En los documentos de Bastión 2016, el tradicional “enemigo norteamericano” también se menciona, pero en esa ocasión se dijo que la “amenaza número uno” eran los periodistas independientes.


Un mayor de las FAR comentó al respecto: “es una cosa que viene hablándose desde hace rato. Los periodistas son un arma que puede hacer mucho daño, desprestigiar al Gobierno. Internet es una herramienta muy fuerte de propaganda”.

El escenario imaginario de los documentos revela “dificultades económicas”, estas primeras para nada imaginarias, pero las mismas condujeron a que comenzaran a manifestarse en toda la Isla, “el corte de suministro” de crudo venezolano, y la situación con el “imperialismo” sería uno de los detonantes, apuntan que las protestas serían aisladas al comienzo, para más tarde generalizarse. Los protagonistas como en toda revuelta serían los más jóvenes, y según los textos los “más susceptibles a la propaganda enemiga”.

Dentro del supuesto estallido social, preveían “brotes de violencia en barrios como Centro Habana, La Habana Vieja y el Cerro, en los que se romperían vidrieras y habría saqueos”.

Las rutas de comunicación serían cortadas para poder aislar las manifestaciones del pueblo, de acuerdo al plan general de respuesta que aparece en dichos archivos.

Reiteradamente aparecían los “periodistas independientes” como primer objetivo, puesto que “ellos serían los que transmitirían al mundo una imagen de que el Gobierno cubano no cuenta con el apoyo del pueblo y está masacrando a la población. La orden sería arrestarlos o impedir su labor subversiva”.

(Con información de Diario de Cuba)