
Un pasajero cubano quedó acusado de contrabando después de que agentes de aduanas encontraran diez pájaros vivos ocultos en su ropa interior al llegar al Aeropuerto Internacional de Miami desde La Habana, según una denuncia federal.
Alberto Hernandez Castillo, de 40 años, ciudadano cubano y residente permanente legal de Estados Unidos, transportaba presuntamente las aves dentro de recipientes plásticos colocados en bolsillos cosidos a sus calzoncillos.
Un bulto inusual bajo el pantalón y su comportamiento nervioso llamaron la atención de un agente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, según informó el Miami Herald al citar la denuncia.
Un registro que terminó con un hallazgo inesperado
De acuerdo con la información del caso, Hernandez Castillo llegó el domingo en un vuelo de World Atlantic Airlines procedente de La Habana. Durante la inspección inicial afirmó que había visitado a su familia y que no tenía nada que declarar.
El agente revisó primero su equipaje de mano y una riñonera, sin encontrar contrabando. Sin embargo, las sospechas llevaron a una revisión corporal en una habitación separada.
Allí aparecieron seis tubos de plástico transparente, envueltos con cinta adhesiva y con malla en las aberturas. Los recipientes estaban introducidos en bolsillos cosidos a la ropa interior y contenían diez aves vivas: ocho tomeguines de la tierra y dos ejemplares identificados en inglés como blue grosbeaks, conocidos también como azulejos.
Afirmó que eran para uso personal
Según la denuncia, el pasajero aseguró inicialmente que los pájaros eran para “uso personal”. Después ejerció su derecho a guardar silencio y no respondió más preguntas. El Miami Herald informó que un defensor público federal lo representa y que no había respondido a su solicitud de comentarios al momento de publicar la noticia.
Los investigadores señalaron que no encontraron evidencia de que hubiera presentado la documentación necesaria para importar las aves, de acuerdo con los detalles del expediente divulgados sobre el caso.
La explicación sobre su supuesto destino personal tampoco resuelve por sí sola los requisitos de entrada. Las normas estadounidenses regulan la importación de aves vivas incluso cuando el propietario pretende conservarlas como mascotas.
Diez pájaros implican requisitos adicionales
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos establece que los envíos con seis o más aves de compañía se consideran comerciales a efectos de sus requisitos sanitarios de importación. Esa clasificación administrativa no demuestra que el pasajero pretendiera venderlas, pero sí resulta relevante para entender las exigencias aplicables a un traslado de diez ejemplares.
Para importar aves bajo esa categoría, el USDA exige permiso de importación, certificado sanitario veterinario de exportación, inspección en el puerto de entrada y cuarentena. Como regla general, las aves comerciales deben permanecer al menos 30 días en un centro de importación animal del USDA o en una instalación privada autorizada, con determinadas excepciones previstas para Canadá. Por tanto, declarar que los animales son para uso personal no sustituye los trámites sanitarios ni autoriza a introducirlos ocultos entre la ropa.
Comparecencia y fianza en Miami
Hernandez Castillo compareció el lunes ante un tribunal federal de Miami y quedó en libertad bajo una fianza personal de 25.000 dólares, según la información disponible del caso. Enfrenta un cargo de contrabando de mercancías hacia Estados Unidos.
La acusación deberá resolverse en el proceso judicial. Los hechos descritos por los investigadores constituyen alegaciones y el acusado conserva la presunción de inocencia.
La incógnita sobre los controles en La Habana
La información publicada no explica cómo el pasajero logró abordar el vuelo desde La Habana con diez aves presuntamente escondidas en la ropa interior. Tampoco permite establecer qué revisiones recibió antes de subir al avión o por qué los recipientes no fueron detectados en ese momento.
El hallazgo en Miami deja esa cuestión abierta, pero no demuestra por sí solo complicidad de funcionarios cubanos ni de empleados de la aerolínea.
También permanece pendiente conocer el destino definitivo de las aves. El Miami Herald indicó que solicitó información a CBP sobre qué ocurriría con los animales y que la denuncia incluía una fotografía de los ejemplares en una jaula.





