Miguel Díaz Canel

Sin la más mínima decencia el designado gobernante Miguel Díaz-Canel todavía tiene cara para hablarle al pueblo cubano de que hay que «perfeccionar el socialismo», en medio de la crítica situación que enfrenta el país caribeño, tras seis décadas de una dictadura que inició prometiéndole lo mismo a la gente.

Con los hospitales colapsados por la pandemia y la mala gestión del gobierno, que es incapaz de suministrar medicamentos y suficiente oxígeno a los centros de salud en la Isla, con las cárceles llenas de presos políticos, y menores de edad detenidos desde el pasado 11 de julio, el líder comunista se atreve a pedir optimismo a los cubanos, y fe en el proceso que ha destruido la vida de millones.


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«Hay que ponerle el pecho a las vacas, hay que tener optimismo, hay una obra que defender. Hay que pensar también ¿si se pierde la revolución de verdad el país mejora? ¿Se puede construir un país mejor sin revolución? ¿Hay que perfeccionar la obra de la revolución? Sí. ¿Hay que perfeccionar el socialismo? Sí ¿Eso quienes lo pueden hacer? El pueblo cubano», aseguró ante las cámaras del noticiero estatal.

«Yo soy del criterio que para comprender la revolución cubana, la construcción del socialismo en Cuba, lo primero que hay que tener es «identidad de cubano», y para eso hay que ir a las fuentes de nuestra cultura de cómo se forjó la nación», añadió en una comparecencia pública con jóvenes.

El lenguaje corporal de Díaz-Canel lo delata, es evidente su nerviosismo a la hora de pronunciar un discurso vacío y caduco, que ni él mismo por más que lo estudie logra creérselo.