Díaz-Canel responsabiliza al embargo de los problemas del régimen con cubanos en el exterior (Imagen de archivo)

En medio del encuentro con cubanos residentes en Argentina, el designado gobernante de la Isla Miguel Díaz-Canel echó mano del viejo argumento del embargo, para decir que el mismo es uno de los «obstáculos» que impide el régimen fortalecer «los lazos con los cubanos residentes en el exterior», reporta Diario de Cuba.


El sustituto de Raúl Castro, que visitó Buenos Aires esta semana para la toma de posesión del líder peronista Alberto Fernández como presidente de Argentina, también alegó que las medidas de la administración de Donald Trump «dificultan los vínculos de las familias cubanas y afectan no solo a los cubanos residentes en Estados Unidos, sino también a los que residen en terceros países, como es el caso de Argentina», pero no profundizó en esta última afirmación sin sentido.

Díaz-Canel habló a los participantes en el encuentro del debate sobre el proyecto de la nueva Constitución, aprobada por el castrismo en febrero pasado, y aseguró a la comunidad cubana en Argentina que su «pensamiento» también estaba «presente en la Carta Magna», recogió el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Asimismo insistió en que el «vínculo entre la Isla y los cubanos que residen en el exterior es continuo e irreversible», haciendo alusión a «las sucesivas actualizaciones» de la política migratoria cubana (2013, 2016 y 2018), aunque no hizo ninguna referencia a las principales demandas de la comunidad cubana en el exterior, que ha pedido con énfasis en los últimos tiempos bajar el precio del pasaporte cubano, y la eliminación de la prórroga.

El gobernante también dio a conocer la convocatoria para la IV Conferencia La Nación y la Emigración, a celebrarse del 8 al 10 de abril de 2020 en La Habana, con la supuesta participación de emigrados cubanos, y reiteró de manera cínica «la patria somos todos», para dejar ver una inclusión que no existe, al tiempo que el régimen mantiene la prohibición de entrada a su tierra natal a los exiliados que se le oponen.