El “Hotel Imperial”, que fuera “uno de los edificios altos” de Santiago de Cuba, tiene arraigo nostálgico en el corazón de los santiagueros, quizás porque representan una época donde la felicidad llegaba con más facilidad, o porque muchos de los ya entrados en años, que sí lo vieron en la cima de su esplendor, reverdecen recuerdos.

El “Imperial” es considerado una “joya”, tiene el sello del renombrado y uno de los más importantes arquitectos, Carlos Segrera. Y entre los años 1914 y 1915, causaba deslumbramiento entre los residentes de esta ciudad del oriente de Cuba, “la altura”, del inmueble muy atípica para la época.

“En estos cuartos habitan suspiros // y espíritus de antiguos enamorados, besos encendidos, // conversaciones secretas, sollozos, caricias, discusiones // de amores hasta entonces eternos y que terminaron entre estas // paredes.”, afirmaba el poeta Jesús Cos Causse en 1999, y continuaba diciendo, “Cuántos hombres que caminan ahora por la ciudad // y miran sin importancia el portal del hotel no saben // que sus padres, Juan o María, Pedro o Isabel, Jorge o Nora, // comenzaron a crear sus cuerpos y sus corazones y sus canciones // en el fuego de amor de este edificio un poco colonial // y un poco romántico y donde la historia está como detenida // y nada puede borrar su presencia de piedra, su imagen de ángel.”
Localizado en la esquina del Corredor Patrimonial Las Enramadas y la calle Santo Tomás, muy cerca del Parque Céspedes –el corazón de Santiago de Cuba.