Indignación en el boxeo. Es la frase más acertada que permite describir cómo un premio que claramente merecía el boxeador Manny Pacquiao fue a parar a mano de Jeff Horn, un perfecto extraño, y el protagonista de lo que podría ser uno de los episodios más nefastos del deporte.


Según reporta El Nuevo Herald, Pacquia ya había sido víctima de una estafa en el 2012 cuando se enfrentó a Timothy Bradley, con la única diferencia de que este último era una figura conocida, no como Horn, quien ostentó este 2 de julio frente a más de 55 mil fanáticos en Brisbane el título de campeón.

Y aunque Pacquia no es el mismo de hace 10 años, aún tiene tácticas para derrotar a cualquier contrincante, y mucha más a Horn, quien fue descrito por el citado rotativo como «una marejada en desorden y casi siempre se replegaba en el olor de los guantes del filipino en el cuerpo».

Al parecer habrá segunda ronda, y ambos boxeadores podrían verse las caras nuevamente en noviembre, en una pelea en la que Pacquia podría llegar a ganar hasta 20 millones de dólares y Horn cuadruplicaría los 500 mil dólares. Aún hay que esperar.