Campesinos de Mayaría, en la provincia de Holguín, han denunciado desde hace varias semanas un aumento considerable de la matanza de ganado vacuno a manos de bandas delictivas que mantienen a los residentes de la zona en un vilo total.


Según reporta Diario de Cuba, en tan solo dos semanas, en los alrededores del barrio de Guayabo han desaparecido siete bueyes de trabajo, y tres de ellos fueron encontrados asesinados en sus corrales. Asimismo, cuatro caballos fueron secuestrados para pedir un rescate.

«Me dejaron cojo, ahora no sé cómo voy a preparar la tierra», dice Luis, un hombre curtido por el sol y los años. «Sentí a los perros ladrando y me levanté para ver la corraleta. Ya le habían quitado dos piernas al buey y salieron huyendo con la carne. Si no despierto le llevan las cuatro y no solo a ese, también al otro y a las dos vacas. Son unos degenerados», denunció uno de los campesinos.

La ola de sacrificios tiene como resultado la venta ilícita en el mercado negro de la codiciada carne de res, prohibida además por el gobierno cubano.

Sobre la muerte de los animales, el mismo campesino dijo: «Hay que reportarlo rápido. Vienen a llenar papeles y le dan candela al resto de la carne. Hasta le echan petróleo para que arda con la leña. No podemos ni probarla. Solo cuando ven que no se puede recuperar, se van», explicó refiriéndose a lo que hace la policía en estos casos.


Además del temor por la pérdida del ganado, los residentes temen por sus propias vidas.

«Estábamos bañándonos en el río mientras los caballos pastaban a solo 20 metros de nosotros. Dos muchachos salieron como linces de la maleza, con pullovers tapándoles la cara, se montaron al pelo y salieron disparados; no tuvimos tiempo de nada», narraron dos pastores que ganan 30 pesos diarios por su trabajo (1,20 dólares).