De trabajar 16 horas diarias a promocionar un negocio desde casa: joven cuenta su experiencia en Estados Unidos

Cubana agotada en EE.UU. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Llegar a Estados Unidos y descubrir que el salario apenas alcanzaba para pagar la renta fue un golpe para María. Según relata en un video publicado en redes sociales, las extensas jornadas laborales, las dificultades económicas y la falta de tiempo para atenderse afectaron su autoestima y la hicieron cuestionarse la calidad de vida que estaba construyendo.

La joven explica que emigró hace aproximadamente tres años y que uno de sus primeros empleos fue en un restaurante coreano, donde ganaba 13 dólares por hora. Aunque había recibido advertencias sobre lo exigente que podía resultar comenzar de cero en el país, sostiene que vivirlo fue muy distinto de imaginarlo.


“Yo he trabajado tantas horas para que realmente se me quede el dinero así”, recuerda haber pensado después de destinar su primer salario al alquiler del apartamento que compartía con su esposo.

Dos trabajos y jornadas de hasta 16 horas

María señala que, ante la insuficiencia de sus ingresos, buscó un segundo empleo. Según su testimonio, llegó a encadenar ocho horas en un trabajo con otras ocho en el siguiente.

El desgaste, asegura, comenzó a reflejarse en su apariencia y en su rutina. Relata que se le caía el cabello, le apareció acné y dejó de tener tiempo suficiente para compartir con su familia, alimentarse adecuadamente o cuidar de sí misma. “No tenía calidad de vida”, afirma al describir aquella etapa.

La joven también cuenta que recurrió a donar plasma porque el dinero no le alcanzaba. Su relato presenta una experiencia personal de presión económica en la que trabajar más horas no se tradujo, según explica, en el bienestar que esperaba encontrar después de emigrar.

El video no precisa en qué ciudad residía, cuánto pagaba de alquiler ni cuáles eran los ingresos y gastos totales del hogar, datos que permitirían dimensionar mejor su situación.


Un estado de WhatsApp que, según cuenta, cambió su rumbo

María sitúa el inicio de su cambio laboral en una publicación que vio en el estado de WhatsApp de una amiga. Allí conoció una oportunidad de negocio que podía desarrollar desde casa mediante redes sociales y productos de cuidado personal.

Reconoce que al principio no tenía experiencia en la creación de contenido ni sabía cómo generar ingresos por esa vía. Sin embargo, explica que decidió dedicar al proyecto el esfuerzo que hasta entonces había invertido en sus empleos.

Según su versión, obtuvo resultados durante el primer mes y pudo dejar uno de los dos trabajos. La joven asegura que lleva más de dos años recibiendo “más de cinco cheques extras al mes”. También atribuye a esos ingresos la posibilidad de estudiar enfermería, pagar deudas y acceder a viajes, entre ellos uno a Punta Cana y otro previsto a Hawái.

No obstante, el testimonio no detalla cuánto dinero representan esos cheques, cuáles son los gastos del negocio ni cuánto obtiene de beneficio neto. Tampoco aporta documentación que permita verificar los resultados económicos que menciona.

El relato termina con una invitación a comprar productos y sumarse al negocio

La parte final del video deja claro que María también busca captar personas interesadas en la actividad que promociona. Explica que para comenzar es necesario adquirir productos, que pueden ser para el cuidado de la piel o del cabello. Describe ese desembolso como una inversión pequeña, aunque no indica una cantidad concreta.

También menciona como requisitos ser mayor de 18 años y contar con un número de Seguro Social para cobrar. El video no identifica la empresa ni explica su sistema de remuneración, las condiciones de participación o si existen compras periódicas obligatorias. Finalmente, invita a los espectadores a escribir la palabra “negocio” en los comentarios y a seguir su cuenta para recibir más información.

Así, su publicación combina el testimonio sobre un comienzo difícil en Estados Unidos con una propuesta comercial. Las jornadas agotadoras y la frustración económica constituyen el punto de partida de una historia de superación que ella presenta como propia, pero sus resultados declarados no permiten establecer cuánto podría ganar otra persona ni qué inversión necesitaría recuperar para obtener beneficios.


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