Cubanos opinan sobre las nuevas sanciones de EEUU, y la situación actual de la Isla/Imagen de archivo

Crece la preocupación a la par de la aceptación entre cubanos dentro de la Isla, tras darse a conocer las nuevas sanciones que la administración del presidente Donald Trump impuso al régimen de La Habana, que afectará a la compañía American International Services (AIS), involucrada en el envío de remesas a Cuba, informa Martí Noticias.


«Al gobierno de Cuba hay que asfixiarlo, hay que ya terminar con esto», indicó la activista sindical residente en La Habana, María Elena Mir Marrero.

Aunque Mir Marrero reconoció las sanciones también «están asfixiando, más de lo que está, al pueblo cubano».

Desde la central provincia de Matanzas Félix Navarro, del opositor Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel, dice que las medidas de la Casa Blanca «van por buen camino».

De acuerdo a Navarro, «aunque no tengo propuestas quisiera que aprieten un poco más, pues la dictadura necesita perder el poco oxígeno que le pueda quedar».


Mientras María Elena Mir, sostiene que las sanciones deben ser bien pensadas, y sugiere que las medidas de Washington estén encaminadas a afectar al régimen, no al pueblo.

El cubano de a pie está afectado desde hace más de seis décadas y «en la medida que se sigan extendiendo los días de la dictadura, el pueblo seguirá siendo más reprimido y afectado», sostuvo Navarro.

El disidente admite las medidas son fuertes, pero asume «ese es el costo necesario» que los cubanos tienen que pagar «por el cambio».

Una emprendedora que renta su casa en La Habana, Rebeca Monzó, piensa que de alguna manera las medidas podrían beneficiar al sector privado. Sin embargo, cree que La Habana tiene una situación tan precaria, que cuando el régimen levante las restricciones por el Covid-19, y abra sus fronteras, el país no recibirá muchos turistas, por ello tiene decidido entregar su licencia.

«Si acaso irán a las playas, pues la ciudad está destruida», asegura Monzó, quien al mismo tiempo explica las condiciones higiénicas de la capital son pésimas.

«La Habana se está derrumbado y el turismo solo va a encontrar calles sucias, rotas, con aguas albañales, edificios cayéndose y gente mal vestida sentada en los contenes», agregó.