Cubanos estallan contra Díaz-Canel por intentar justificar la agresión contra jóvenes cubanos: «Lo que no es honesto es mentir…»/Imagen tomada de redes sociales y captura de pantalla

Cubanos estallan en Twitter ante las cínicas declaraciones del designado gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, sobre los sucesos de ayer 27 de enero, al mediodía en los alrededores del Ministerio de Cultura (MINCULT) en el Vedado, La Habana, cuando un grupo de jóvenes artistas y periodistas fueron agredidos por el representante de esa institución en el país, Alpidio Alonso, policías vestidos de civil también le fueron arriba a los manifestantes pacíficos y los detuvieron con golpes, e intimidándolos.


«No es honesto quien se escuda en el arte para provocar asediando instituciones y funcionarios públicos, mientras la nación lucha a brazo partido contra bloqueo, pandemia y muerte. Nuestros ministerios no son tarimas mediáticas. Allí se trabaja duro», tuiteó el sustituto de Raúl Castro.

«¿Quién te dijo a ti que tú eres quién decide lo que es honesto o no? Lo que no es honesto es que hayas llegado al poder siendo perrito faldero de Raúl Castro, un ser que al igual que tu se dedica a reprimir al pueblo. Yo me se toda tu historia de delincuente», aseguró Diesan Romero.

«Lo que no es honesto es mentir, los artistas no querían entrar porque otros estaban presos, no los dejaron llegar, mentirosos, son unos manipuladores de la verdad», escribió la periodista independiente Iliana Hernández.

«No es honesto quien agrede a los manifestantes pacíficos para luego desmentir la agresión que está documentada en vídeo, y luego impedir que la verdad de la agresión sea difundida. Los ministerios cubanos son órganos de represión, estafa y expolio», comentó George Henson.

«Qué casualidad, algo parecido decía la dictadura de Batista y Machado sobre Villena, que hasta tuvo que emigrar a EEUU para reanudar su lucha…. ¿Le dirían mercenarios también?», tuiteó en respuesta el usuario Javier Pérez.

Como se puede leer más arriba el régimen también utilizó a su turba de «ciberclarias» comunistas pagadas en un intento por respaldar su descrédito, y responsabilizar a los jóvenes artistas por los hechos.