Un grupo de cubanos permanece en Puerto España, Trinidad y Tobago en las peores condiciones, desamparados, sin techo y sin alimentos, por la cancelación de la ayuda que recibían por parte de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), informa Martí Noticias.

«Tuvimos que acudir a la penosa necesidad de plantar aquí, frente a ACNUR, porque quedamos sin dinero y por consiguiente sin techo», contó la cubana Yaneisy Santana, madres de tres pequeños.

Once cubanos, entre ellos tres menores de edad de 10, 4 y 2 años, ostentan el estatus de refugiados, pero quedaron sin opción al dejar de recibir asistencia de la ACNUR.

Este grupo de antillanos permanecían hasta altas horas de la tarde del viernes frente a la sede de ACNUR.


El organismo entregó una carta a los refugiados, donde advierten que «solo es posible manifestarse en horario diurno», y queda prohibido hacerlo «después de la seis de la tarde».

Aunque ACNUR apoya el derecho a la libre expresión, indica a los manifestantes que «no deben bloquear el acceso a la acera», donde no está permitido dormir, ni pasar la noche.

Pero Santana como los otros cubanos alegan que no tienen opción, por lo que permanecerían en el lugar, ya que moverse a otro punto de la ciudad es peligroso.

«¿Adónde vamos a ir?, si no tenemos opción (…) De día nos asaltan, imagina de noche», comentó a Radio Martí.

Los cubanos que pernoctan frente a la sede de la ACNUR son: Yaneisy Santana Hurtado, Ramón Arbolaez Abreu, Ailys Arbolaez Santana, Yusnel Reyes Santana, Gladys Lisandra Pérez Molina, Onelia Alonso Hernández, Carlos Alonso Hernández, Pedro Santana Maceo y los niños Melany Arbolaez Santana, 10 años, Emanuel David Arbolaez Santana, 4 años y Liusnel Pérez Molina, 2 años el 21 de este mes.

Aunque los tres menores fueron llevados luego a casa de la también refugiada de ACNUR, Yaqueline Morfa, con el consentimiento de sus padres.

Radio y Televisión Martí denuncian que los voceros de la oficina regional de ACNUR en Washington, Chris Boian y Francesca Fontanini, no respondieron a sus llamadas telefónicas ni a sus correos electrónicos.

En Trinidad y Tobago los refugiados no tienen derecho al trabajo, ni a la asistencia pública, los cubanos piden ser reasentados.

Una funcionaria de Living Water, entidad de la sociedad civil de Trinidad y Tobago que tiene contrato con ACNUR para lidiar con los refugiados, confirmó en una reciente entrevista que la asistencia se había cancelado para aquellos refugiados que califican como menos vulnerables, aunque se reservaban para los más necesitados, a raíz de un éxodo masivo de venezolanos que han llegado a Trinidad y Tobago.

ACNUR evaluará el 12 de noviembre la situación de los cubanos en una reunión, pero depende de que los cubanos no sean arrestados, como en diciembre de 2017, cuando este mismo grupo fue acusado de obstruir la vía pública, y luego de dos semanas salieron en libertad bajo fianza.

(Con información de Martí Noticias)