Antes de volar un sistema aéreo no tripulado en Cuba, legalmente, debe someterse a un largo proceso de aprobación que requiere al menos cinco autorizaciones diferentes. Este papeleo depende de instituciones tales como la Autoridad de Aviación Civil de Cuba (IACC), las Fuerzas Armadas, el Ministerio del Interior, el gobierno local en todos los lugares donde filma e incluso en algunos casos el Ministerio de Ciencia o la Oficina del Historiador de la Ciudad. Las respuestas (positivas o negativas) pueden tardar más de 30 días en llegar, según ha reportado Havana Times.


«Cuando los proyectos cinematográficos son institucionales: comerciales, largometrajes, documentales o series, no se toman con tanta prisa porque hay un período de tiempo para esperar a que llegue la autorización. En este tipo de proyectos, ya saben qué disparos específicos quieren y en qué momento «, explica Neissy Delgado Rodríguez, una productora con más de cinco años de experiencia filmando con drones.

Una vez que tenga las coordenadas, el especialista realiza una solicitud oficial para filmar, lo que significa que debe indicar el tipo de dron y cámara que está utilizando, así como el nombre del piloto. No todos pueden operar un sistema aéreo no tripulado. Existe una lista restringida de personas que han sido acreditadas por el IACC para volar.

Antes de volar un dron en Cuba, el piloto debe pasar un riguroso examen de salud y agilidad para obtener su licencia de operación. Neissy solo conoce a otros siete pilotos que tienen esta licencia y trabajan para proyectos artísticos. Todos ellos pertenecen al club de aviones modelo que se encuentra en el parque Lenin de vez en cuando, siendo este el único espacio al aire libre donde se pueden volar aviones no tripulados, aeromodelos y pequeños helicópteros con fines deportivos.

Cuando el proyecto es un video musical (que sorprendentemente es el más buscado), el rodaje generalmente solo dura un poco y realmente no vale la pena esperar a que llegue la autorización para pasar la mayor parte del tiempo. Aquí es donde entran en escena los pilotos sin licencia, que vuelan sin autorización. Ofrecen un servicio mucho menos costoso y rápido, pero es ilegal.


Algunos cineastas que entrevistamos confirmaron que nunca solicitaron autorización para usar estos dispositivos.

«Tienes dos opciones: o te pones en línea y filmas sin consentimiento, que es lo que muchos de nosotros hacemos, o comienzas un proceso interminable de redtape que de todos modos podría terminar negándote la autorización. Para las productoras de cine independiente que recién están comenzando, la primera opción es la única válida que tenemos «, explica un cineasta que alquila drones. Uno de los drones que alquila es un Phantom 4 y cuesta más de 200 CUC alquilarlo por el día.

Volar un avión no tripulado sin la documentación necesaria no solo lo pone en riesgo de perder el avión no tripulado o la cámara mejorada que tiene, sino también la posibilidad legal cero de obtener un nuevo avión no tripulado en el país para reemplazar el antiguo en muchos casos.

El año pasado, la Aduana cubana emitió un comunicado en el que advirtió que no recomienda la entrada de drones. «Se aconseja a los pasajeros que viajan a Cuba que se abstengan de importar este tipo de dispositivos, gracias de antemano», advierte la institución. Si las personas corren el riesgo de importarlas, pueden ser confiscadas, incluso si la persona tiene una licencia de piloto modelo de club de aviación.

Aunque, en algunos casos excepcionales, algunos pilotos o productores pueden obtener permisos para ingresar legalmente en el país como importación temporal. La mayoría de los aviones teledirigidos que sobrevuelan nuestras ciudades filmando llegaron al país antes de que se aprobara esta regulación o fueron introducidos de contrabando, desarmados con piezas en diferentes maletas, de acuerdo con los mismos propietarios de drones.

A pesar de los obstáculos burocráticos y el tiempo que lleva alcanzar esta etiqueta roja, los cineastas, como Rojas, tienen mucho trabajo y necesitan filmar en espacios donde un dron sería obvio, por lo que prefieren no tomar riesgos adicionales y preguntar para servicios DTS. Esta productora de películas obtiene todos los permisos necesarios y películas con autorización, que es el trabajo de Neissy.

Este equipo está representado por RTV Comercial y generalmente son contratados (así como cineastas independientes) por compañías estatales vinculadas al turismo y la publicidad.

«Hoy en día, no podemos imaginar una película sin hermosas tomas aéreas, que son esenciales hoy en día, pero por supuesto tiene sentido que los intereses artísticos deben ser considerados cuidadosamente con las normas de seguridad en mente», advierte Neissy. «Imagina que mientras estás filmando un concierto, las hojas de fibra de vidrio de 50 cm que pesan varias libras caen en parte de la multitud.

Los sistemas aéreos no tripulados han presentado un desafío legal para la mayoría de los países. Por un lado, existe la necesidad de garantizar que los drones funcionen de manera segura, sin poner en riesgo la seguridad pública nacional, histórica o cultural; mientras que, por otro lado, la tecnología avanza mucho más rápido que las leyes para regular su uso.

Hoy, los videos de eventos sociales, comerciales, videos musicales, largometrajes o cortometrajes filmados en Cuba tienen muchas tomas aéreas (filmadas con o sin autorización) porque los drones ahora forman parte del cine cubano. Ya no hay vuelta atrás …