El régimen de La Habana ha reconocido de manera oficial el atraso en la gestión de los proyectos de inversión extranjera en la Isla, el órgano oficial del PCC (Partido Comunista) realizó un reportaje a fines de junio.

Dirigentes del Partido y del régimen se encuentran en la encrucijada de que necesitan las inversiones para hacer frente a los graves problemas de solvencia económica, pero simultáneamente, surgen toda una serie de frenos, barreras y dilaciones que frenan el desarrollo de las inversiones, recoge Martí Noticias.

El titular del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (MINCEX), Rodrigo Malmierca, encargado de ofrecer una serie de datos en el consejo de ministros, que no han trascendido a la opinión pública; se mantienen bajo secreto riguroso.

Martí Noticias señala que este tipo de prácticas entreveradas no se recomiendan para abordar el capital foráneo, que de hecho exige transparencia e información de rigor para fijar sus prioridades.


El pasado año la inversión extranjera “mostró un comportamiento favorable” para agregar que “los niveles alcanzados aún no satisfacen los requerimientos del desarrollo”.

El secretismo y la falta de definición no benefician al proceso inversor, que tiene su referencia principal en la confianza y la transparencia.

Según la prensa estatal cubana, Cubaindustria 2018, “enfocó su tercera edición a consolidar los nexos ya existentes con importantes socios comerciales como Rusia y China, así como al establecimiento de nuevos vínculos que permitan diversificar y concretar los negocios en el corto plazo”, pero las operaciones y proyectos no fueron concretados.

Al Foro de Inversiones asistieron empresas extranjeras, la de idea de representar Cuba no quedó clara, en las condiciones actuales, y las “potencialidades de la industria nacional” no atrajeron la suficiente inversión extranjera.

Malmierca dijo sin dudas la industria constituye “un pilar básico para el desarrollo del país”, no obstante el inversor extranjero no piensa lo mismo.

Los dirigentes buscan “promover proyectos de inversión para modernizar y crear nuevas capacidades con el objetivo de cubrir la demanda nacional, sustituir importaciones y generar exportaciones”.

Pero se evidencia la distancia entre lo que desea el Gobierno cubano y lo que busca el capital extranjero.

La inversión extranjera global rehúye de la planificación y control del estado castrista; y teme por muy loables que sean los objetivos de “favorecer los imprescindibles encadenamientos productivos con el turismo y la producción agroalimentaria, potenciar la transferencia de tecnologías, incluyendo técnicas gerenciales, el desarrollo de infraestructuras, la generación de energía a partir de fuentes renovables y, sobre todo, el cumplimiento de las políticas aprobadas en el sector” que tienen los dirigentes del Estado cubano, que no acaban de comprender lo que exige la inversión extranjera, de acuerdo al medio de Miami.

Algunas de las recomendaciones de Martí Noticias son olvidar la fallida “Cartera de Oportunidades de Inversión Extranjera cubana”, ya que dicho documento es coercitivo y controlador, que no atrae el interés de los empresarios foráneos.

La Zona de Desarrollo del Mariel, por otra parte no ha recibido el apoyo deseado, sus inversiones «faraónicas» carecen de futuro, y acaban deteriorándose, para culminar diciendo que la ZEDM es un fracaso.

Y por último, significa un doble sinsentido culpar a los grupos negociadores de que los proyectos no se concreten.

La responsable de este sector, Ana Iris Cabrera, sabe que para “fortalecer la labor de los grupos negociadores, capacitarlos, no solo teóricamente, sino que lo aprendido sirva como herramienta a la hora de los intercambios” es importante para crear un marco diferente al que existe en la economía planificada centralmente, sin derechos de propiedad en Cuba.

(Con información de Martí Noticias y Cubaeconomía)