Los cubanoamericanos son el segundo mayor grupo de visitantes a Cuba luego de los turistas canadienses, con 329,496 en 2016. Pero hay un problema, el gobierno cubano les exige para viajar a su tierra natal, aun habiéndose naturalizado en Estados Unidos, un pasaporte cubano vigente y “habilitado” con una visa, esto sin contar que el pasaporte cubano se renueva cada cinco años obligatoriamente, sumándole las prórrogas cada dos años que exige el gobierno cubano. Como es de suponer estos trámites son engorrosos y cuestan. Normalmente son gestionados por el consulado cubano en Washington y teniendo en cuenta que aun antes de la inminente salida de gran parte del personal de la Embajada de Cuba solían tardar meses.

¿Qué tiempo tardarían ahora? Debido a la reducción de personal diplomático en el consulado cubano, la ineficacia puede ser aún mayor.

La Constitución de Cuba, según el artículo 320, no reconoce doble ciudadanía, y la ciudadanía cubana se pierde si el cubano adopta la de un país extranjero.

Si una persona está en ese caso y se ve obligada a gestionar ante las autoridades cubanas la renuncia a su ciudadanía, estas estarían forzadas a formalizarla, pero en la práctica si usted visita su país lo siguen considerando cubano por el lugar de nacimiento, y solo se permite la entrada a la isla con un pasaporte cubano.


Y peor aún, si eres cubano qué razón tiene pagar una visa de entrada al país, esto resulta absurdo, y se traduce en tornar el proceso más difícil, además de ser un ingreso más para el Ministerio de Relaciones Exteriores en la Isla.

La comunidad de cubanos exiliados han denunciado en múltiples ocasiones el requisito de visa para entrar a su propio país, impuesto por el régimen cubano, el mismo es un requerimiento indispensable, ya sea que viajes por barco o por avión.

Pero qué sucederá a partir de ahora que el mismo gobierno cubano ha reconocido que la situación del consulado de Cuba en Washington quedará en muy malas condiciones para la realización de este tipo de diligencias.

El mismo canciller, Bruno Rodríguez ha dicho: “La situación del consulado de Cuba en Estados Unidos, es de “extraordinaria precariedad a partir de que después de la decisión de retornar personal, ha quedado muy reducido el servicio consular en Washington”.

Desde el rubro económico, a Cuba le interesa las visitas de los cubanoamericanos a la Isla, ya sea porque incluso antes de viajar ya están ingresando dinero al país, y ahí hay que contar desde las remesas familiares hasta las prórrogas de los pasaportes, para luego referirse a los cuantiosos gastos dentro de Cuba, una vez que el viajero haya ingresado al territorio cubano. Entonces qué hará el régimen al respecto.

Frente al déficit de turismo norteamericano que se espera, una nueva medida deben tomar las autoridades cubanas para facilitar los viajes de los cubanoamericanos a la Isla, frente a esta crisis diplomática que afectará toda esta compleja trama de renovar un pasaporte cada cinco años, pagar una prórroga cada dos, y luego pedir visa.

(Con información de Martí Noticias)