La Seguridad del Estado desmanteló el negocio de José Antonio Herrera Torres, cuentapropista cubano, el hombre lleva casi dos meses sin conseguir ingresos.


Las autoridades arguyeron que debido a su amistad con un periodista de Diario de Cuba, Osmel Ramírez Álvarez, y por realizar supuestamente una actividad no incluida en su licencia, Herrera fue multado el 10 de noviembre de 2017, con 700 CUP.

“La multa fue impuesta por mandato del oficial del DTI (Departamento Técnico de Investigaciones) que dirigía un registro e incautación de mis medios de trabajo, ordenado por la Seguridad del Estado”, afirma el afectado, que según detalla el supuesto delito está en disputa, y nunca existió.

Ese mismo día el 10 de noviembre, además de allanar la casa y detener al periodista, a su amigo lo multaron.

Según cuenta Herrera lo multaron por tener un teléfono nuevo encima de la mesa de trabajo, que ellos afirman sin pruebas que estaba en venta.


“Resulta que es del padre de mi ayudante y estaba ahí para ponerle música en una tarjeta SD. Lo cual, además de ser un asunto familiar, es parte de nuestra actividad autorizada”, explicó el trabajador por cuenta propia.

Según Herrera se ensañaron con él por sus vínculos con el periodista independiente.

Sin embargo, “yo no participo en sus actividades periodísticas. Solo soy un cuentapropista”, acotó. “Aun así, me quitaron todo: computadora, disco duro, mi tablet y todos los dispositivos de mis clientes también se los llevaron. Dicen que deben revisarlos en busca de propaganda enemiga y que no devolverán nada”.

Luego de efectuarse el operativo en el que cerraron su negocio, Herrera reclamó a la Fiscalía municipal de Mayarí, donde vive, pero lo remitieron a la de Holguín, situada a 100 kilómetros.

El trabajador independiente señala que de acuerdo a la Fiscalía, como en sus equipos no hay delito, deben devolvérselos, pero según él, la Seguridad del Estado asegura que no devolverá nada, la impunidad contra el aparato estatal es desmedida, las leyes en Cuba dejaron de existir hace 59 años.

“Estoy a la espera, sufriendo estos atropellos”, argumentó. El también llegó a reclamar a la Fiscalía por la multa, dado que según entiende es “injusta”.

“No se trata solo del dinero, sino del chantaje y de la humillación que significa quedarse tranquilo frente a una injusticia así, ante el abuso de poder. La reclamé con argumentos claros ante la oficina de inspectores (DIS) e increíblemente me dijeron ‘no hay lugar’”, se queja.

“En Fiscalía me respondieron que las decisiones de la DIS son inapelables y que no hay forma de demandarlos por abuso de poder o algo parecido”, dijo el holguinero.

Osmel Ramírez, el periodista de Diario de Cuba, que de igual modo escribe para Havana Times, también sufrió las consecuencias de ejercer su profesión bajo un Gobierno totalitario, órganos represivos le confiscaron sus medios de trabajo, y permaneció preso e incomunicado durante tres días en la cárcel de Pedernales, en Holguín. Cuando fue puesto en libertad fue impedido de asistir a un evento en Perú por las autoridades.

(Con información de Diario de Cuba)