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Félix José Hernández Valdés, un escritor y profesor cubano exiliado que reside en París, ha escrito una carta ante la posibilidad de que Donald Trump sea elegido presidente de los Estados Unidos.

La carta, llena de ironía, anécdotas y reflexiones personales, nos hace pensar en lo que se avecina. A continuación una reproducción exacta de dicha carta publicada en el diariodelamarina.

París, 22 de julio de 2016.

Querida Ofelia:

Ayer estuve escuchando en directo por la tele el discurso del muy probable próximo presidente de los EE.UU.: Mr. Donald Trump. Fue algo muy emocionante, frente a las masas enardecidas- gran parte compuestas por personas disfrazadas como para un carnaval patriótico muy kitsch- por su brillante discurso.


¡Considero que El Mesías al fin llegó! Yo si pudiera votaría por él. ¡Trump, hoy, mañana y siempre!

Con el muro a lo largo de la frontera con México, desaparecerán los crímenes, la violencia, las drogas y un largo etcétera de calamidades que azotan actualmente a la sociedad estadounidense. ¡Qué lo paguen los mexicanos! ¡Así es como hay que hacer! Trump sí que tiene los pantalones bien puestos, aunque a veces se le despeine el peluquín. De todas formas los reyes de Francia tenían peluquines despampanantes y se puede decir que esos viejos eran del tilín tilán. ¡Vamo chico, qué se mandaban! Salvo el Louis XVI que terminó sin peluquٕín ni cabeza. ¡Pobrecito! Durante varios momentos del espectáculo, yo tenía deseos de pararme en el medio de mi sala y… recordando mis años cubanos de estudiante, gritar frente a la pantalla: Trump en Jefe: ¡Ordene!

Pero después me surgió una duda: ¿Y si los mexicanos, cubanos y latinoamericanos en general (que en los EE.UU. no son blancos sino “latinos”), se les ocurriera dar una vueltecita y entrar por la frontera de Canadá? Estimo que Mr. Trump debería construir también un muro a todo lo largo de la frontera con Canadá- que lo pague ese país- y…ya que estamos, para evitar que lleguen los balseros cubanos o haitianos, construir otro muro a todo lo largo de la costa de la Florida. Así se garantizaría impedir la llegada “de los hombres nuevos” como lo soñó el Che y de los haitianos de origen subsahariano.

Creo que el gobierno haitiano no podría pagar la construcción del muro floridiano. ¡Ah, ah, ah! Pero los cubanos sí, bastaría con poner un impuesto especial de protección anti-balseros a todos los floridianos de origen cubano y además, un impuesto especial a todos los que vayan a Cuba.

Es menester encontrar una solución eficaz. Por ello, cuando Mr. Trump prohíba la entrada de los musulmanes al territorio de los EE.UU., seguramente con su calidad de orador genial, levantando el dedito de la manito derecha, podrá convencer a los Jefes de Estado de:

Argelia, Benín, BurkinaFaso, Camerún, Chad, Comores, CostadeMarfil, Yibuti, Egipto, Gabón, Gambia,GuineaBissau, Libia, Malí, Mauritania, Marruecos, Mozambique, Níger, Nigeria, Senegal, SierraLeona, Somalia, Sudán,Togo, Túnez y Uganda,Guyana , Surinam,Albania, BosniaHerzegovina,Afganistán, ArabiaSauita, Azerbaiyán, Baréin, Bangladés, Brunéi, EmiratosÁrabesUnidos, Indonesia, Irán, Irak, Jordania, Kazajistán, Kuwait, Kirguistán, Líbano,Malasia, Maldivas, Omán, Pakistán, Catar, Siria, Tayikistán,el EstadodePalestina, Turkmenistán, Turquía, Uzbekistán y Yemen, sobre la necesidad de evitar que sus ciudadanos- probables terroristas- lleguen a tierras bajo su protección. De esta forma Mr. Trump garantizará el fin de los actos terroristas.

Claro que necesitará convencer a los Jefes de Estado de los países del Golfo Pérsico que tienen depositados miles de millones de dólares en las arcas de Wall Street, para que no los retiren, pues ello traería un derrumbe de la Bolsa de New York.

Pienso que entre lo más complicado está por ejemplo: ¿Cómo prohibir la entrada a los seis millones de franceses musulmanes? Y sobre todo … ¿Qué hacer con los cuatro millones y medio de musulmanes estadounidenses? (Datos de 2004).

En el excelente libro de Robert A. Solera “Cuba: La República de militares y estudiantes de Machado a Batista”, se puede leer que el célebre déspota Fulgencio Batista, firmó el 12 de diciembre de 1941 el decreto 3343, por el cual, siguiendo las huellas de Mr. Franklin Delano Roosevelt , se crearon campos de confinamiento para los japoneses, alemanes e italianos residentes en Cuba. De triste recordación para todos ellos fueron: Triscornia, el Castillo del Príncipe y la Prisión Modelo de Isla de Pinos, donde estuvieron encerrados hasta 1946: 114 alemanes, 341 japoneses y 13 italianos, por el simple delito de poseer esas nacionalidades.

Adolfo Hitler obligó a los judíos a llevar sobre su pecho el monograma con la Estrella de David en toda la Europa ocupada por sus tropas nazistas. Sabemos cómo terminó todo con el genocidio de “La Solución Final”.

Pero, repito: ¿Qué solución propondrá Mr. Trump para los musulmanes estadounidenses?

Será maravilloso y se ahorrarán muchos dólares cuando Mr. Trump retire a los EE.UU de la OTAN, retire sus tropas de Corea del Sur, Japón, Alemania, Arabia Saudita, etc. Al fin los EE.UU. no podrá ser acusado de ingerencia exterior ni de Gendarme Mundial, ni de “imperialismo yankee”. ¡Los gobiernos de Rusia, China y Corea del Norte se deben de estar frotando las manos y brindando con champagne!

Un amigo conoce a una pareja que vive en el Coral Gables. Me contó que aunque tenían pistolas – el señor tiene la obsesión de ser como Indiana Jones, hasta anda con una copia de su sombrero- ahora se entrenaron al manejo de ametralladoras “para defender su hogar”. Pero bueno, cuando todo el mundo lleve su ametralladora en el coche hasta para ir al “mol”, esta pareja: ¿Qué hará? Estimo que tendrán que comprarse un tanque de guerra. Ya los imagino montados en él desde “jaialía” por el “expresgüey” hasta la “sagüesera”.

Pero los envidiosos ahora la han cogido con la Sra. de Donald, con Melania. Cuentan que lo del plagio en el discurso, es del estilo de su distinguido esposo, que él es capaz de decir las peores barbaridades para que la prensa lo comente y que de todas formas sus seguidores continuarán amándolo aunque los lleve al borde del precipicio. No la dejan decir la verdad. Incluso la obligaron a que dijera que ella fue la que había escrito el discursito. ¡Pobrecita!

La han obligado a decir que es arquitecta, cuando no terminó ni el primer año de arquitectura; también la han obligado a esconder que su padre era miembro activo del partido comunista de su país. Me imagino a ese “compañero” cuando vaya a visitar la White House, seguramente tendrá escalofríos al estar en el corazón de “su odiado monstruo imperialista yankee”. Su hija seguramente no le contará ningún secretico, ni entrará en cotilleos, pues ella sí que no se va a convertir en una nueva Mata Hari ¡No faltaba más!

Conozco a una “latina” de la “sagüesera”, cuyos abuelos eran tan comunistas, que decoraban la calle para festejar el aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución. Hasta fue publicada una foto de ellos en esos menesteres en la revista cubana Bohemia. La “latina” hogaño es más trumpista que yo – y eso es mucho decir-. Esta es la prueba que el origen comunista no se hereda genéticamente.

La Sra. Obama tendrá un diploma de una de las más reputadas universidades del mundo, pero eso sí, no es capaz de caminar por las pasarelas cruzando las piernas como Melania.

La envidia es tan grande que hasta están especulando a propósito de la mano de Melania sobre la del gallito Bill Clinton en su cadera, en la foto – que ilustra esta crónica- durante la Trump’s wedding. En aquella época los Trump y los Clinton eran amigos.

Nada, que la envidia que le tienen a Melania es tan grande que hasta están analizando las fotos artísticas en donde aparece muy desvestida. Bueno.. ¿Si se desnudó qué? A mí eso no me da frío ni calor. Recuerdo una entrevista de la espléndida Marilyn, en la que un periodista le preguntó qué había sentido cuando le hicieron la foto desnuda antes de ser célebre. Ella respondió: “Sentí frío, pues no había calefacción en el estudio”. A lo mejor el agua y la espuma de la bañera de Melania también estaban frías. ¡Pobrecita!

Tengo una gran curiosidad por saber cómo Mr. Trump piensa resolver el grave problema de la muerte de jóvenes de origen subsahariano, a causa de la violencia policíaca, como en Dallas, Baton Rouge y hoy en Miami. En las dos primeras ciudades, jóvenes entrenados para guerras con la finalidad de defender la Libertad del mundo, se convirtieron en “brazos vengadores” de la comunidad americana de origen subsahariano. Murieron varios policías, los cuales lógicamente no poseen el mismo entrenamiento. Es menester calmar, buscar la serenidad y evitar muertes injustificadas que podrían desencadenar dramas de grandes magnitudes. ¿Cómo lo logrará Mr. Trump?

Una gran amiga que vive en el “jaialía”, me contó sobre los eslóganes que prepararon sus amigos nacidos en La Perla de las Antillas y hoy ciudadanos de ese gran país que es los EE.UU., en donde tienen la suerte de vivir:

¡Trump, Trump, dinos que otra cosa tenemos que hacer!

¡Trump o muerte: Trumpiremos!

¡Y los diez (miles de) millones de Trump van! ¡De qué van van!

¡Trump seguro, a la Clinton dale duro!

¡Primero se hundirá el mundo antes de dejar de ser trumpistas!

Dame la T…¡teeeeee!

Dame la R…¡ereeeeee!

Dame la U…¡uuuuu!

Dame la M…¡emeeeeeeee!

Dame la P…¡peeeeeeee!

¿Qué Dice?

¡TRUUUMMMMP!

No se oye.

¡TRUUUMMMMP!

Más alto.

¡TRUUUMMMMP! ¡TRUUUMMMMP! ¡TRUUUMMMMP! ¡TRUUUMMMMP! ¡TRUUUMMMMP! ¡TRUUUMMMMP!

Trump en jefe: ¡Ordene!

Si las cosas de Trump son cosas de trumpista, que me anoten en la lista, que estoy de acuerdo con él.

Y los que no estén de acuerdo: ¡Qué se vayan! ¡Qué se vayan! ¡Qué se vayan!

Y los inmigrantres: ¡Qué se vayan! ¡Qué se vayan! ¡Qué se vayan!

¡El muro, el muro, a construir el murooooooo!

¡Trump sí, la Clinton no!

¿Cómo vas Trump? ¡Voy bien trumpista!

Trump nuestro que estás en New York, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro millón de dólares de cada día; perdona que también hayamos llegado como inmigrantes, pero nosotros no perdonamos a los que llegan ahora, construye el Muro; no nos dejes caer en la tentación clintoniana y líbranos de los demócratas. Amén

Desde La Ciudad Luz te envío mis saludos trumpistas de ¡Trump o muerte: Trumpiremos!

Félix José Hernández.