Campesinos cubanos, atados de pies y manos en medio de frenos burocráticos y falta de recursos para hacer producir la tierra, se preguntan por qué el gobierno seguirá comprando alimentos en el extranjero el próximo año.


“¿Qué hace Cuba comprando coco en el extranjero, qué hace Cuba comprando yuca?”, cuestionó el campesino Iván González, de Villa Clara, durante una entrevista con el periodista Adriel Reyes, de Radio Martí.

“La tierra cubana es fértil, es una tierra buena. Lamentablemente es lo que te digo, el campesino tiene deseo de trabajar la tierra pero no tiene tecnología, no tiene apoyo”, recalcó.

Las limitadas reformas económicas impulsadas por Raúl Castro en el 2011 esperanzaron a algunos que aceptaron arrendar tierras abandonadas por décadas.

Desde la falta desde semillas y tecnología hasta las trabas internas y la escasa oportunidad a la iniciativa privada hizo dar marcha atrás hasta a los más optimistas.


Un reporte de Reuters indicó a mediados de año que los problemas rurales de la isla han frenado el crecimiento económico de Cuba, cuyas autoridades acaban de anunciar que el país entró en recesión. Cifras oficiales indican que la economía decreció al 0,9 por ciento en el año que culmina.

Por si fuera poco, este año el gobierno decidió retomar el control sobre la distribución de alimentos y topar los precios para hacer frente a la escasez.