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Tocar tierra estadounidense es lo más importante para los miles de cubanos, que arriesgan sus vidas lanzándose al mar para arribar al país de las oportunidades, y lo único que los consuela luego de tan peligrosa travesía.

Por lo que ser interceptados en el mar no es ni siquiera una opción, aunque por desgracia para ellos es lo más probable y encaja perfectamente dentro del marco legal de la política “pies secos/pies mojados”, aunque esta contradiga la promoción del flujo migratorio libre de los isleños a EE.UU.

Recientemente se ha dado a conocer que los llamados «balseros» se han vuelto cada vez más agresivos con tal de tocar tierra firme a toda costa; en varias ocasiones se han resistido a la Guardia Costera e incluso han batallado contra la Patrulla Fronteriza o la fuerzas policiales.

El incidente que se produjo el último 25 de junio en Dania Beach, en el Condado Broward, resultó ser una de las pruebas más recientes de que lo expuesto anteriormente.


La hostilidad de los balseros es, por consiguiente, comprensible, ya que solo aquellos que evitan ser interceptados en el mar y llegan a la costa, pueden quedarse en el país bajo la Ley de Ajuste Cubano.

Es tal su desesperación que se han dado casos en los que los inmigrantes se autoagreden con el objetivo de que la Guardia Costera se vea en el deber de traerlos a tierra y recibir atención médica, garantizando de esta forma la entrada al país.

Varios funcionarios de la Guardia Costera afirman que han observado un aumento de episodios violentos por parte de los «balseros», luego de que fuera anunciado el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, ya que se especula que la política hacia los inmigrantes cubanos pueda cambiar.