Carlos Díaz-Rosillo, asistente del presidente Donald Trump, y director de Políticas y Coordinación Interagencias de la Casa Blanca, indicó que el gobierno norteamericano está pendiente de los cambios que pueden avecinarse tras la salida de Raúl Castro del poder, señala Martí Noticias.


«Estamos preparados para cualquier escenario en Cuba», expresó el funcionario durante una conferencia celebrada en el Instituto de Estudios Cubanos en el Museo Americano de la Diáspora Cubana, en Miami.

En el encuentro, también destacó el trabajo de la inteligencia de Estados Unidos e indagó con los presentes si creían que faltaba alguna institución en la lista de sancionadas que elaboró Washington.

«Si piensan que falta algo para adicionar en la lista de entidades de los militares, díganlo. Se investigará y los departamentos (Estado, Tesoro y Comercio) tomarán las medidas necesarias (…) no se beneficie al régimen de Castro», agregó.

Asimismo, el funcionario afirmó también que el Gobierno cubano sigue siendo una amenaza para los planes de seguridad Estados Unidos.


«Mantenemos los elementos que creemos que beneficien al pueblo, no al régimen. Estamos abiertos a que manden todos los nombres de entidades que trabajan para el régimen», insistió. «Un punto importante de las nuevas regulaciones es la aplicación de las leyes, de las regulaciones del embargo y la prohibición de los viajes a la Isla», puntualizó.