Apple corrigió un problema de seguridad que permitía ingresar a un teléfono iPhone y acceder a sus contenidos, aun cuando estuviera bloqueado lo que permitía a la policía y agencias federales entrar sin una orden judicial.

El caso más conocido sucedió en 2016, cuando el FBI le pidió ayuda a Apple para acceder al iPhone del atacante que abrió fuego en una dependencia pública en San Bernardino, California, y mató a 15 personas. Apple se negó; el FBI recurrió a la justicia, pero Tim Cook, CEO de Apple, se volvió a negar hasta que las autoridades lograron entrar con la ayuda de una compañía externa.

La nueva actualización restringe la posibilidad de que las aplicaciones pudieran recoger y compartir información de los usuarios del sistema operativo iOS.