La administración Biden dará prioridad a la deportación de inmigrantes que representen una amenaza para la seguridad nacional o pública, dijo este lunes la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.


«La prioridad para la aplicación de las leyes de inmigración estará en aquellos que representen una amenaza para la seguridad nacional, por supuesto, una amenaza a la seguridad pública y los recién llegados», apuntó Psaki en su rueda de prensa diaria.

Psaki detalló que la decisión dependerá del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés), que maneja los asuntos migratorios.

La decisión supone una ruptura con la política de la administración de Donald Trump, que amplió el espectro de las expulsiones a inmigrantes acusados de delitos como conducir bajo la influencia de alcohol o drogas, o agresión, entre otros.

El diario The Washington Post reveló este domingo, citando memorandos y correos electrónicos internos, que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU (ICE, por sus siglas en inglés) se prepara para emitir nuevas pautas a su personal, que podrían frenar los arrestos y las deportaciones.


Los agentes de esa agencia, que tiene a cargo las deportaciones, ya no se centrarán en expulsar del país a inmigrantes detenidos por conducir bajo influencia del alcohol o drogas, agresión u otros delitos. En cambio, se enfocarán en quienes representen una amenaza a la seguridad nacional, quienes hayan cruzado la frontera recientemente y quienes completen penas de prisión por delitos graves.