El negocio de alquiler de casas es uno de los más rentables en Cuba, ya sea bien para arrendar a extranjeros o personas locales. No por equívoco, fue contra este tipo de servicios del sector privado que el gobierno cubano arremetió en agosto de 2017 cuando se emitió el Decreto-Ley No.141 en la Gaceta Oficial de Cuba.


La medida encaminada a frenar el auge y florecimiento de los negocios freelance de mayor demanda detuvo el otorgamiento de licencias a los Arrendadores de viviendas, habitaciones y espacios que sean parte integrante de la vivienda, Cafeterías de alimentos ligeros, Gestor de permutas y compra-venta de viviendas… así hasta completar una larga lista de 27 actividades.

La respuesta es sencilla: Muchos de estos negocios, especialmente los de arrendamiento de viviendas, se estaban volviendo demasiado lucrativos ante los ojos del gobierno. La atención, el servicio y los precios de las llamadas casas particulares se convirtieron en una alternativa muy socorrida ante la demanda de hoteles cubanos que ̶ sobre todo en temporada alta ̶ se vuelven muy complicados para reservar alojamiento.

Mucho antes de que la medida se hiciera sentir y cortara las esperanzas de no pocos cubanos que decidieron apostar por su futuro en este tipo de negocios, buena parte de las startup cubanas encontraron formas no solo de ser rentables, sino de consolidarse y también de promocionarse.

Tanto es así que Airbnb, la famosa plataforma creada en Estados Unidos para publicar, descubrir y reservar viviendas privadas se convirtió en el lugar perfecto para que el negocio de arrendar casas en la Isla tuviera puertas abiertas al mundo. Y es que a través de ese moderno modelo de negocios, llega gran parte de la demanda.


Para junio de 2017, Cuba era el país donde más rápido crecía la publicación de contenido en la plataforma, lo que daba lugar a casi 56 mil turistas que se hospedaron en Casas Particulares, especialmente durante los dos años que duró el deshielo de las relaciones entre la Isla y Estados Unidos.

Las cifras oficiales del gobierno se centran en afirmar que Cuba no es una Isla desconectada, sobre todo, por el 346 por ciento de penetración en las redes sociales que tuvo la Isla en 2016. Pero contar con ciertas zonas públicas de conexión, salas de navegación y, por el momento, con un aislado grupo de personas que navegan desde sus hogares, no significa que la mayoría de los cubanos pueda acceder a la Red de Redes.

Sin embargo, muchos de los propietarios de negocios en Cuba han desafiado los problemas que derivan de este panorama de desconexión tan complejo, pues han comprendido que tener presencia en Internet es también otra forma de capturar otras oportunidades y potenciales clientes.

No solo los dueños de alquileres de viviendas están en Internet, sino también muchos negocios que ofrecen servicios integrales para fiestas, bodas, reparación de equipos eléctricos y electrónicos, programación de equipos de cómputo, servicios fotográficos, de diseño, de construcción, reparación y mantenimiento de inmueble etc. Incluso algunos de ellos ya cuentan con proyectos muy sólidos de marketing online, ya sea través de un sitio web, redes sociales o sitios de clasificados.

A fin de cuentas, cuando las oportunidades de mayor conectividad lleguen, ya muchos emprendedores cubanos estarán ahí para contar sus buenas experiencias.