Rolex, yates y mansiones: Mike Waltz denuncia ante la ONU los privilegios de la cúpula cubana

Mike Waltz denuncia lujos del régimen cubano. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Michael Waltz llevó al debate sobre el embargo a Cuba fotografías de relojes de lujo, residencias y embarcaciones atribuidas a la élite del régimen, y pidió a los países miembros que rechazaran la resolución promovida por La Habana. La intervención del embajador estadounidense este martes 27 de octubre estuvo marcada por las interrupciones de la delegación cubana y un enfrentamiento con el canciller Bruno Rodríguez Parrilla.

El representante de Washington centró su discurso en una contradicción: los privilegios de quienes gobiernan la isla frente a las dificultades de los ciudadanos para conseguir alimentos, medicamentos, transporte y electricidad.


Su argumento buscó desplazar el foco de la discusión hacia la responsabilidad de las autoridades cubanas en la administración de los recursos del país. Las fotografías y las cifras presentadas formaron parte de la exposición estadounidense; su exhibición, por sí sola, no constituye una verificación independiente de cada acusación.

De los Rolex a las propiedades de los Castro

Waltz mostró una fotografía de Fidel Castro con dos relojes Rolex y sostuvo que su valor, estimado en 40.000 dólares, equivaldría a 55 años de salario promedio en Cuba. También señaló al actual mandatario, Miguel Díaz-Canel, por el uso de accesorios de marcas de lujo.

El diplomático presentó imágenes de un complejo de descanso atribuido a la familia Castro en Varadero. Según su exposición, las propiedades abarcan unos 14.000 metros cuadrados y cuentan con piscinas, pisos de mármol, sauna, jacuzzi y otros acabados costosos.

La denuncia incluyó Cayo Piedra, frente a la costa sur cubana, descrito como un enclave reservado para el descanso de Fidel Castro y sus invitados. Waltz mencionó instalaciones de alojamiento, un muelle y un restaurante flotante.

También exhibió imágenes de un yate de unos 50 metros de eslora y afirmó que llenar su depósito requiere 15.000 galones de combustible. Utilizó esa comparación para cuestionar las prioridades del poder cubano mientras la falta de carburante afecta servicios esenciales.


El mensaje político de la presentación fue directo: Washington sostiene que las restricciones estadounidenses no han impedido a los dirigentes acceder a bienes que permanecen fuera del alcance de la mayoría de la población.

GAESA y el destino de los recursos

Otro de los ejes del discurso fue GAESA, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas, con intereses en sectores estratégicos de la economía.

Waltz citó investigaciones periodísticas sobre sus reservas financieras y cuestionó que esos recursos no se traduzcan en mejoras para los ciudadanos. Presentó la falta de medicamentos, los problemas energéticos y los bajos salarios como consecuencias de decisiones del régimen y de la apropiación de recursos por su élite.

Las cantidades mencionadas requieren distinguir entre efectivo, reservas y otros activos: no son categorías intercambiables ni deben sumarse automáticamente. El planteamiento estadounidense, en cualquier caso, apuntó a la opacidad de las finanzas militares y a la ausencia de rendición de cuentas sobre su utilización.

Interrupciones y choque con Bruno Rodríguez

La delegación cubana recurrió a mociones de orden durante la intervención. Rodríguez rechazó las afirmaciones de Waltz, lo llamó mentiroso y cuestionó su preparación. El canciller y otros integrantes de la delegación avanzaron hacia el estrado durante el enfrentamiento, y la presidencia suspendió brevemente la sesión.

Waltz respondió que continuaría exponiendo sus acusaciones pese a las interrupciones. Además, relacionó lo ocurrido con las denuncias de intimidación contra participantes en un reciente foro sobre derechos humanos en Cuba celebrado en la sede de Naciones Unidas.

El intercambio convirtió el debate en una confrontación sobre corrupción, represión y responsabilidad política, además de las sanciones estadounidenses.

Una votación con peso diplomático

La discusión se produce antes de la votación prevista para el miércoles 28 de octubre sobre la resolución que solicita el fin del embargo. En los días anteriores, Bruno Rodríguez había acusado a Washington de presionar a otros gobiernos para modificar sus votos. Estados Unidos, por su parte, había pedido rechazar el texto con el argumento de que La Habana lo utiliza para justificar la situación interna del país.

La resolución tiene valor político, pero no es vinculante y no elimina las sanciones estadounidenses. Su resultado permitirá medir el respaldo diplomático a la posición cubana en medio de una nueva ofensiva de Washington contra la cúpula del régimen.


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