
Un operativo federal en puertos de Florida y Texas impidió que unos 620.000 galones de biodiésel salieran hacia Cuba, donde, según las autoridades estadounidenses, serían recibidos por una empresa estatal sancionada. La intervención abarcó 90 cargamentos valorados en casi 3 millones de dólares, en medio del endurecimiento de las restricciones de Washington sobre el suministro energético a la isla.
De acuerdo con la información publicada por CBS News, el combustible tenía como destino ENETEC S.A., una mayorista con sede en La Habana que fue sancionada por Estados Unidos en julio. En la investigación participaron la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional —HSI—, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza —CBP— y la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio.
La mayor parte del combustible fue localizada en Port Everglades, en el sur de Florida, donde las autoridades incautaron 71 tanques que contenían aproximadamente 500.000 galones de biodiésel. Otros 19 cargamentos, con unos 120.000 galones, fueron interceptados en el puerto de Houston.
Según el Departamento de Seguridad Nacional, las agencias habían obtenido información de inteligencia sobre exportaciones de combustible desde Estados Unidos hacia la compañía cubana. El análisis de registros comerciales y otros datos permitió detectar a comienzos de septiembre los envíos que se preparaban para salir rumbo a La Habana.
Las autoridades investigan posibles infracciones de las leyes federales de exportación y de las restricciones comerciales aplicables a Cuba. No se identificó públicamente a los exportadores involucrados ni se informó si se habían presentado cargos contra personas o empresas, de acuerdo con el reporte.
José Figueroa, agente especial a cargo de HSI en Miami, señaló que la agencia continuará trabajando con sus socios para detectar e investigar maniobras destinadas a eludir las sanciones estadounidenses y evitar que el Gobierno cubano reciba recursos obtenidos mediante operaciones contrarias a esas normas.
El decomiso se suma a otras intervenciones recientes contra embarcaciones que transportaban combustible hacia Cuba. La Guardia Costera informó la semana pasada sobre la interceptación del Grace, un carguero de aproximadamente 300 pies de eslora detenido el 5 de septiembre entre Cuba y México. También dio a conocer la incautación del Jaira Provider, que llevaba más de 200.000 galones de combustible durante otro operativo realizado en el verano.
La presión sobre estas rutas de abastecimiento coincide con una crisis energética que continúa afectando la vida cotidiana de los cubanos. La falta de combustible, el deterioro de la infraestructura eléctrica y las dificultades para mantener un suministro estable han prolongado los apagones y complicado servicios esenciales.
Las interrupciones eléctricas también afectan el bombeo de agua, la conservación de alimentos, el transporte y el funcionamiento de hospitales. Para las familias, la crisis implica reorganizar sus jornadas alrededor de las horas con electricidad y buscar alternativas para cocinar, almacenar comida y abastecerse de agua.
La administración de Donald Trump ha utilizado las restricciones energéticas como parte de su presión sobre el régimen cubano para exigir cambios políticos y económicos. A principios de año, el mandatario amenazó con imponer aranceles a los países que vendieran o suministraran petróleo a Cuba.
Con estas incautaciones, la vigilancia estadounidense alcanza también los cargamentos que intentan salir desde sus propios puertos. La investigación permanece abierta para determinar quiénes organizaron las operaciones y si los envíos vulneraban las restricciones vigentes.





