Cuba compra millones en combustible estadounidense y crecen las dudas sobre su destino

Envío de combustible de EE.UU a Cuba. Imagen creada con Inteligencia Artificial

Las exportaciones dirigidas al sector privado cubano se dispararon en 2026, mientras Washington mantiene restricciones contra las empresas estatales y decomisa cargamentos presuntamente vinculados al régimen.

Estados Unidos ha adquirido un papel central en el suministro de combustible a Cuba mediante exportaciones autorizadas al sector privado. Entre enero y agosto de 2026, las ventas de combustibles y aceites desde territorio estadounidense alcanzaron 231,7 millones de dólares, según estadísticas del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba, elaboradas a partir de registros oficiales estadounidenses.


Solo en agosto, estas exportaciones sumaron 74,8 millones de dólares, por encima de los 60,1 millones correspondientes a alimentos y productos agrícolas. El crecimiento ocurre mientras la población cubana continúa enfrentando apagones y escasez, y abre un debate sobre quién recibe finalmente el combustible que entra por los canales privados.

Antecedentes: una apertura comercial bajo restricciones

La expansión de este comercio está vinculada a las vías autorizadas por Washington para apoyar la actividad económica independiente en Cuba. En febrero, la Administración de Donald Trump anunció una política favorable a determinadas solicitudes para revender petróleo de origen venezolano al sector privado cubano, excluyendo operaciones que beneficiaran a instituciones gubernamentales, militares o de inteligencia.

Esa medida debe distinguirse de las exportaciones de combustible de origen estadounidense. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) explica que estas últimas están reguladas principalmente por el Departamento de Comercio y pueden acogerse a autorizaciones o excepciones aplicables, siempre que cumplan sus condiciones. No se trata, por tanto, de una apertura general para abastecer al Gobierno cubano.

Los registros reflejan la magnitud del cambio: durante todo 2025, las exportaciones estadounidenses de combustibles y aceites a Cuba apenas alcanzaron 311.558 dólares. El acumulado de los primeros ocho meses de 2026 supera ampliamente ese nivel.

Incautaciones: 90 cargamentos bajo investigación

El aumento de las ventas legales convive con operativos contra envíos que las autoridades estadounidenses consideran contrarios a las sanciones.


El 7 de octubre, agencias federales anunciaron la intervención de 90 cargamentos de biodiésel, con más de 600.000 galones y un valor superior a 2,8 millones de dólares. Las operaciones se realizaron en Port Everglades, Florida, y Houston, Texas. Según las autoridades, el combustible estaba destinado a ENETEC S.A., una empresa estatal cubana sancionada.

La atribución del destinatario es fundamental: un cargamento dirigido a una empresa privada elegible puede recibir un tratamiento distinto de otro que involucre a una entidad estatal sancionada. Las autoridades estadounidenses sostienen que estos envíos formaban parte de operaciones prohibidas; el Gobierno cubano rechaza esa versión.

Reacciones: el ministro cubano niega contratos con ENETEC

El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, negó en una entrevista con Reuters que existiera un contrato de suministro relacionado con ENETEC para los cargamentos interceptados. También aseguró que ninguna empresa estatal cubana había conseguido contratos para comprar combustible en esas condiciones.

El funcionario afirmó que el Estado no se beneficia de las importaciones privadas y señaló que continúan los apagones y el déficit de generación eléctrica. Estas declaraciones constituyen la posición del Gobierno cubano frente a los señalamientos estadounidenses.

La controversia también incluye actuaciones marítimas. La Guardia Costera informó de interceptaciones de buques que transportaban combustible hacia Cuba, entre ellos el Grace y el Jaira Provider. El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, calificó esas acciones de ilegales.

Las autorizaciones estadounidenses tienen condiciones sobre los participantes y el uso de las operaciones. En su política relativa al petróleo venezolano, OFAC exige medidas para impedir que las partes excluidas reciban beneficios directos o indirectos, incluso mediante transacciones posteriores.

Para el combustible de origen estadounidense, los exportadores deben comprobar que cumplen las reglas del Departamento de Comercio y las condiciones de la autorización utilizada. Que una operación se presente como una venta al sector privado no permite ignorar la participación de entidades restringidas.

Ese punto cobra relevancia ante informes sobre vendedores privados que utilizan instalaciones de empresas estatales. El reportaje de Nora Gámez Torres recoge acuerdos para arrendar estaciones de servicio vinculadas a CUPET y CIMEX, así como testimonios que sugieren posibles ventas a vehículos gubernamentales. Esos indicios no demuestran que todo el combustible importado termine en manos del Estado, pero plantean dudas sobre su distribución final.

Impacto: más importaciones no significan el fin de la crisis

Las compras privadas pueden ayudar a sostener negocios y actividades de transporte. Sin embargo, el valor de las exportaciones no permite determinar, por sí solo, cuánto combustible llega a cada consumidor ni cuánto se destina a la generación eléctrica.

El contraste sigue siendo significativo: crecen las importaciones mientras el propio ministro reconoce que persisten los problemas de electricidad. La existencia de un mercado privado de combustible tampoco garantiza que sus productos estén al alcance de toda la población. Reuters ha documentado las dificultades de acceso para cubanos cuyos ingresos resultan insuficientes frente a los precios de ese mercado.

Próximos pasos: esclarecer el destino de los cargamentos

Las exportaciones totales de bienes estadounidenses a Cuba alcanzaron 876,5 millones de dólares hasta agosto, impulsadas también por vehículos, repuestos y equipos energéticos. Entre las partidas del último mes destacan módulos solares, motocicletas y baterías de iones de litio.

La evolución de este comercio dependerá del cumplimiento de las autorizaciones y de las investigaciones sobre los envíos intervenidos. Para evaluar su efecto real en Cuba, será necesario esclarecer quién compra, almacena, distribuye y utiliza el combustible, más allá del valor registrado al salir de los puertos estadounidenses.

Mientras las autoridades de ambos países sostienen versiones enfrentadas, las cifras confirman una expansión comercial que todavía convive con la crisis energética de la Isla.


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