
Autoridades federales interceptaron cerca de Key Largo una embarcación sospechosa de tráfico de personas que transportaba a 22 migrantes, incluidos 13 ciudadanos chinos, en una travesía marítima calificada como extremadamente peligrosa.
La operación terminó con 23 personas detenidas: los 22 migrantes y un ciudadano cubano señalado como el presunto traficante. No se reportaron incidentes ni heridos durante la intervención.
La embarcación, una lancha tipo cuddy cabin de 27 pies de eslora, fue localizada en las proximidades de Angelfish Creek, un canal situado entre Key Largo y la bahía de Biscayne.
Una aeronave de CBP detectó la embarcación
El operativo comenzó el 15 de septiembre, cuando una aeronave multipropósito de la unidad de Operaciones Aéreas y Marítimas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) detectó un objetivo de interés frente a la costa de Florida mientras participaba en una patrulla de la Operación Vigilant Sentry.
Agentes de las unidades marítimas de Miami y Key Largo coordinaron entonces la respuesta con la Guardia Costera de Estados Unidos. Las autoridades lograron detener la embarcación sin que se produjeran incidentes.
De acuerdo con la información divulgada por Fox News, el grupo estaba compuesto por 13 ciudadanos chinos, ocho ecuatorianos y un dominicano. El cubano detenido aparte es investigado como el presunto responsable de trasladarlos ilegalmente hacia territorio estadounidense.
La presencia de ciudadanos chinos llamó especialmente la atención de las autoridades, debido a que no es habitual que personas de esa nacionalidad intenten llegar a Estados Unidos mediante las rutas marítimas del Caribe. Esos trayectos han sido utilizados históricamente con mayor frecuencia por migrantes procedentes de Cuba, Haití y República Dominicana.
Advierten sobre el riesgo de perder la vida en el mar
Andres Blanco, director ejecutivo de la región sureste de Operaciones Aéreas y Marítimas, advirtió que intentar ingresar ilegalmente a Estados Unidos por mar representa un peligro extremo y aseguró que estas travesías no pasarán inadvertidas.
El funcionario afirmó que la intercepción demuestra la coordinación entre las agencias federales para frenar a las organizaciones dedicadas al tráfico de personas antes de que pongan más vidas en peligro.
Blanco también señaló que quienes emprenden estos viajes se exponen a ser arrestados, procesados y expulsados del país, además de enfrentar la posibilidad real de morir en el mar.
Las embarcaciones utilizadas en este tipo de operaciones suelen viajar sobrecargadas y sin condiciones adecuadas de seguridad. Una falla mecánica, un cambio repentino del tiempo o el fuerte oleaje pueden convertir el recorrido en una emergencia con pocas posibilidades de recibir ayuda inmediata.
Los migrantes fueron trasladados a un guardacostas
Tras la intercepción, los 22 migrantes y el presunto traficante fueron transferidos al guardacostas Pablo Valent para su procesamiento. La embarcación utilizada durante el viaje quedó confiscada por las autoridades.
La teniente Corryn Ulrich, comandante del Pablo Valent, destacó que la operación fue posible gracias al trabajo coordinado de equipos federales especializados en vigilancia aérea y marítima.
La Guardia Costera y CBP mantienen patrullas en el Estrecho de Florida y otras zonas del Caribe como parte de la Operación Vigilant Sentry, una estrategia destinada a detectar embarcaciones irregulares, combatir el tráfico de personas y responder a emergencias en el mar.
El caso podría tener consecuencias penales para el ciudadano cubano identificado como presunto traficante, aunque las autoridades no divulgaron su nombre ni informaron de cargos formales en el reporte inicial. Tampoco se precisó desde qué país partió la embarcación ni cuál será el procedimiento migratorio aplicado individualmente a los 22 pasajeros.





