Cubana con Green Card es expulsada de Estados Unidos a México tras años de problemas judiciales

Una cubana de 26 años que había vivido en Estados Unidos desde los 11 y llegó a obtener la residencia permanente fue deportada a México después de permanecer bajo custodia migratoria, según un reporte difundido por el periodista Javier Díaz.

La joven, identificada únicamente por las iniciales D. U. H., es madre de dos niñas que permanecen en territorio estadounidense bajo el cuidado de su abuela. Su expulsión la dejó en un país distinto tanto de Cuba, donde nació, como de Estados Unidos, donde pasó prácticamente toda su adolescencia y vida adulta.


El caso ha llamado especialmente la atención porque la mujer era residente permanente. Sin embargo, tener una Green Card no garantiza que una persona quede protegida de una eventual deportación. Determinadas condenas, violaciones migratorias u otras circunstancias previstas en la ley pueden llevar a la pérdida del estatus y a un proceso de expulsión.

Había enfrentado graves cargos en Florida

Antes de quedar bajo custodia de inmigración, la cubana había tenido varios encuentros con el sistema judicial de Florida.

En julio de 2023 fue arrestada después de dos incidentes ocurridos en gasolineras de Florida City. De acuerdo con un reporte de Telemundo 51, las autoridades alegaron que utilizó combustible que permanecía en los surtidores para provocar incendios mientras había clientes y empleados en los establecimientos.

La Fiscalía presentó entonces dos cargos de intento de asesinato durante la comisión de un delito grave, además de cargos de incendio provocado en primer grado. Tras su arresto, fue enviada al Centro Correccional Turner Guilford Knight sin derecho a fianza.

Los registros citados en el reporte más reciente indican que la joven volvió a ser detenida en el condado de Monroe en 2025. En febrero de ese año enfrentó una presunta violación de libertad condicional y un cargo de agresión. En julio apareció otro arresto por no presentarse ante un tribunal y, un mes después, una detención vinculada con una orden emitida desde otro condado.


No obstante, la documentación disponible públicamente no permite confirmar cuál fue la resolución definitiva del proceso relacionado con los incendios de 2023. Tampoco demuestra que aquellos cargos hayan sido, por sí solos, la causa legal específica de su deportación. Una acusación no equivale automáticamente a una condena, y los procesos penales y migratorios pueden avanzar por vías diferentes.

Estados Unidos la envió a México, no a Cuba

Después de pasar por varios centros de detención migratoria, la joven fue finalmente expulsada de Estados Unidos. Las autoridades no la enviaron a Cuba, sino a México.

Según explicó Díaz, existieron dificultades para devolverla a la isla debido a sus antecedentes. Hasta el momento no se han divulgado públicamente la orden migratoria completa, el fundamento jurídico exacto de la expulsión ni las condiciones bajo las cuales México aceptó recibirla.

La madre de la joven afirmó que su hija padece esquizofrenia y problemas de adicción a las drogas. También sostuvo que esas circunstancias debieron ser consideradas para ofrecerle otra oportunidad. Esa versión corresponde a la familia y no se conoce públicamente una evaluación médica oficial vinculada al procedimiento migratorio.

La consecuencia familiar es especialmente dura: sus dos hijas continúan en Estados Unidos al cuidado de su abuela, mientras ella intenta enfrentar una nueva vida en México sin haber crecido allí.

Miles de cubanos han sido enviados a México

La deportación se produce en medio de un aumento de las expulsiones de ciudadanos cubanos hacia terceros países.

Un informe de Human Rights Watch publicado en mayo de 2026 concluyó que Estados Unidos envió a México a 4,353 cubanos entre el 20 de enero de 2025 y el 9 de marzo de 2026. Los cubanos constituyeron el grupo más numeroso entre los ciudadanos de terceros países deportados a territorio mexicano durante ese período.

El análisis de los datos de ICE realizado por la organización encontró que el 56% de esos cubanos tenía alguna condena penal previa en Estados Unidos, el 16% tenía un cargo pendiente sin una condena registrada y el 27% no presentaba antecedentes penales en los datos examinados. Solo el 16% tenía como condena más grave un delito violento o potencialmente violento.

Human Rights Watch también documentó que muchos de los cubanos expulsados habían vivido durante décadas en Estados Unidos y que algunos llegaron siendo niños. Tras ser enviados a México, varios quedaron sin una vía clara para obtener un estatus duradero, trabajar legalmente o acceder a vivienda y servicios médicos.

El caso de esta joven vuelve a poner sobre la mesa una realidad que preocupa a numerosas familias cubanas: la residencia permanente puede perderse y una deportación no necesariamente termina en Cuba. Para D. U. H., la expulsión significa empezar de cero en México después de haber crecido en Estados Unidos, mientras sus dos hijas permanecen lejos de ella.


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